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viernes, 24 de enero de 2020

EVOLUCIÓN DEL CAMINO DE SANTIAGO

  
   ¿Alguna vez te has preguntado por el cambio que ha sufrido el Camino en las últimas décadas? Con los años todo cambia y el Camino de Santiago no iba a ser menos, por eso es el momento de hablar de la evolución del Camino de Santiago.

 
  
   nte todo debes de saber que te espera un cúmulo de sensaciones buenas por vivir, porque
el Camino de Santiago es magia. Pero esta magia no se ha forjado de la nada, porque hablamos de un Camino que tiene mas de mil años de historia, de los que ya hemos hablado en otros lugares de este Blog¿Pero cómo ha sido la evolución del Camino de Santiago en los últimos años? 

Evolución del Camino de Santiago: ¿Cómo ha cambiado?

   Los orígenes del Camino de Santiago, un poco de historia (Aunque es de sobra   conocido, no esta mal que recordemos el comienzo). 

 
   El eremita Paio, alrededor del año 820-830, descubrió la tumba de Santiago el Mayor. Y luego de este suceso, tendría lugar la creación del «locus Sancti lacobi«, un lugar sagrado en el que venerar sus restos.
   Estos son los verdaderos orígenes del culto a Santiago, porque se estima que fue en el año 812 o entre los años 820-830 cuando se encontraron las reliquias que se le atribuían al Apóstol Santiago.
   A finales del siglo IX, el Camino de Santiago empezó a extenderse por Europa. Más adelante, ya en el siglo XI, el número de peregrinos aumentó de forma considerable gracias a los contactos culturales entre las naciones europeas.


 
   La historia también cuenta que Alfonso II, rey de Asturias, ordenó construir una iglesia en el lugar en el que reposan los restos del apóstol Santiago. Sería en el siglo XV cuando la iglesia pasaría a convertirse en uno de los mayores centros de peregrinación. De ahí nace el origen del actual Camino de Santiago tal y como se le conoce hoy en día.
 
   Pero el número de peregrinos empezó a crecer de forma amplia desde el siglo X. Era una ruta de peregrinación muy popular, junto a la de Roma y Jerusalén. Fue desde entonces cuando la población europea empezó a establecer contactos e intercambios dentro del terreno religioso, emprendiendo una peregrinación más activa. Es más, los monarcas de Castilla y León, Aragón y Navarra facilitaron este viaje construyeron puentes, edificaron hospitales y repararon caminos.
 
   Después del siglo XIV se produjeron problemas sociales en Europa que desviarían a los peregrinos hacia otros destinos. El Camino de Santiago en este siglo perdería el interés que alcanzó años anteriores. Esto se debió en parte por la serie de acontecimientos desagradables que se sufrieron como las guerras, el hambre, peste, sequías, malas cosechas… Durante estos años tan malos, el Camino de Santiago cayó en el olvido.
   El Camino de Santiago estuvo un tiempo en el olvido pero luego volvió con más fuerza que nunca.

Cuando empezó a cambiar todo: 1962 y 1993.

  

   Aunque tras la Edad Media y Moderna el Camino de Santiago fue perdiendo importancia, en el año 1962 se empezaron a retomar las cosas. Fue en ese momento cuando se decidió que se señalizaría el Camino. El propio Diario Vasco sacó a la luz que 14 maestros estaban realizando una peregrinación desde Roncesvalles para «actualizar la antigua marcha de los peregrinos por el Camino Jacobeo».

 
   Sin embargo, la hora de la verdad llegaría en el 1993 con El Año Santo Compostelano (este es el verdadero momento que marcaría la evolución del Camino de Santiago) Fue por aquel entonces cuando el gobierno autónomo gallego decidió potenciar su gran valor enfocándolo como un recurso turístico de valor. Una experiencia destinada a ese perfil de peregrino religioso tradicional. Por lo que fue en el año 1993 cuando tuvo lugar el Xacobeo 93 y la gran campaña llevada a cabo para potenciar el Camino de Santiago.

   El Xacobeo 93 hizo que el Camino de Santiago volviera a cobrar esta importancia. Se obtuvo colaboración con las comunidades autónomas por las que atraviesa el Camino en España y desde entonces, es muy común ver cómo se hace el Camino de Santiago a pie, en bicicleta y en caballo. Y desde distintos rincones del mundo. Se empezó a indicar tal y como lo conocemos hoy en día, con flechas pintadas de amarillo, postes y otras señales relacionadas con la concha o vieira.
   Sin duda alguna el siglo XX marcaría un antes y un después, porque fue en este momento cuando el Camino de Santiago volvía a popularizarse y convertirse en una ruta de peregrinación obligada para los fieles y por vocación. Anualmente millones de peregrinos se desplazaban para emprender esta ruta.

 

En la actualidad, personas de todo el mundo hacen el Camino de Santiago 

   El Camino de Santiago es una ruta que recorren caminantes de todo el mundo con el objetivo de llegar a Santiago de Compostela, porque es la ciudad en la que veneran las reliquias del Apóstol Santiago el Mayor. Es una ruta de peregrinación que ya se ha recorrido desde la Edad Media, junto a las de Roma y Jerusalén. Y que está en auge desde hace unos años para aquí.
 

Camino de Santiago. Patrimonio de la humanidad

   El Camino Francés y las rutas francesas del Camino fueron declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en los años 1993 y 1998. Es el Camino más popular hoy en día y el que más peregrinos tiene, algunos que parten desde Roncesvalles y otros desde lugares más próximos a Santiago para completar los 100 km que son necesarios para obtener la Compostela
 
   Pero los éxitos no terminaron aquí, porque la Fundación Príncipe de Asturias en el año 2004 concedió el Premio Principe de Asturias de la Concordia como el «lugar de peregrinación y de encuentro entre personas y pueblos, que se ha convertido en el símbolo de fraternidad (…)«.

 
 
   Desde entonces no ha parado de crecer y de hacerse popular. Cada año más peregrinos de toda Europa y de todo el mundo deciden emprender esta maravillosa aventura.

Dejemos la historia aparte, ¿como ha cambiado el Camino?

   Sin tener en cuenta las experiencias de tantos siglos atrás y hablaremos como ha cambiado el Camino en estos últimos años.

 
  
Albergues y alojamientos:
   Debido al auge en el Camino en estos últimos años muchos emprendedores han decidido montar su albergue u alojamiento para dar cobijo al peregrino, por lo tanto hay muchos más alojamientos que antes y mejores.
 
   Esperemos que todo no se valla al traste, como suele pasar en otras situaciones de auge, al final la burbuja explota, ya conocemos varios casos de albergues que han tenido que cerrar por la atroz competencia que hay, ahora mismo en el Camino Francés en general hay demasiados albergues para los peregrinos que pasan.
 
   La gente en foros e internet a menudo comentan… esto tiene que reventar por alguna parte, el Camino está siendo demasiado comercial. etc.

 
La mente y necesidades de los peregrinos: 
 
   Una cosa lleva a la otra, ¿por que hay más albergues y mejores?, por que los peregrinos lo demandan, punto.
   Es fácil ver como cambia el perfil del peregrino en el Camino, irremediablemente cada año que pasa queremos todos mejores albergues, más baratos y con habitación doble con vistas si es posible, por favor.
   Es algo que es lógico y normal, ¿quien no quiere lo mejor al mejor precio posible? Pero aquí aparece la eterna lucha entre el peregrino autentico y el turigrino, digamos que no se suelen llevar muy bien.
 
   A mucha gente cuando llegan al albergue no le hace gracia que se les hallan adelantado por ejemplo una pareja que dejaron atrás en el Camino hace 15 km, encima tienen maletas troley…
Es un ejemplo extremo para que se entienda, pero no por ello deja de ser real y se ha dado el caso.
 

domingo, 10 de marzo de 2019

DIEZ CURIOSIDADES DEL CAMINO

 n esta entrada vamos a enumerar diez hechos o leyendas que todo peregrino debe conocer acerca del Camino de Santiago, así como una breve descripción de cada uno que en otro lugares del Blog actual o en anteriores hemos tratado o trataremos con mas profundidad.

1. El trazado primigenio

 
   Corría el año 829, según la leyenda. Un pastor encuentra un extraño sepulcro en un remoto lugar de Galicia. Lo comunica al obispo Teodomiro, y este, al rey Alfonso II el Casto, que por entonces gobernaba un pequeño reino cristiano aislado entre montañas. El rey astur decide ir personalmente a comprobar el hallazgo, que puede suponer un cambio drástico en la situación de aislamiento de su reino. Reúne a su séquito y toma el que en aquellos tiempos era el único camino de Oviedo a Galicia, que circulaba por Grado, Cornellana, Salas y el puerto del Palo hasta entrar en Galicia por A Fonsagrada. Es lo que ahora llamamos Camino Primitivo, considerado, por tanto, el más antiguo de los caminos de peregrinación a Compostela.

2. ¿Por qué hay tantos caminos de Santiago?

 
   Porque desde el descubrimiento del supuesto sepulcro del discípulo de Jesús en Galicia, cada viajero hizo su propio camino, desde la puerta de su casa hasta Compostela. Algunas de las rutas y vías se fueron haciendo más populares y transitadas por diversos motivos (seguridad, facilidad de avituallamiento), pero nunca tuvieron la exclusiva del apelativo Camino de Santiago. En 1993, la Unesco incluyó el Camino de Santiago en la lista de patrimonio mundial y para poner orden en el caos se decidió que el galardón recayera sobre el Camino Francés, el más transitado en la Antigüedad. Hoy sigue siendo el más frecuentado. En 2015 se amplió el título de patrimonio mundial al Camino del Norte, con sus diferentes variantes. Pero en realidad el Camino de Santiago empieza en la puerta de tu casa.

3. Una prueba del reto

 
   La Compostela es el documento que certifica haber hecho el Camino por devotionis affectu, voti vel pietatis causa (por devoción, por un voto o por piedad). Se trata de un pergamino en latín que expide la Oficina del Peregrino de Santiago en nombre de la Iglesia, y que solo se entrega a quien demuestre, mediante la credencial del peregrino, haber completado los 100 últimos kilómetros a pie o a caballo o los últimos 200 en bicicleta. Y siempre que aseguren haber hecho la peregrinación por motivos religiosos. Existe un documento diferente (el certificado de acogida a la ciudad de Compostela) para quienes hagan el Camino por motivos que no sean los religiosos. Algo así como el certificado de la peregrinación por lo civil.

4. La biblia del Camino

 
   Desde el resurgir de las peregrinaciones a Compostela a partir de la década de 1990 se han escrito infinidad de guías, novelas, ensayos y tratados sobre el fenómeno jacobeo. Pero todas beben de un modo u otro de la misma fuente, el estudio más riguroso y detallado que se ha hecho sobre el tema. Se trata de Las peregrinaciones a Santiago de Compostela, un monumento literario escrito por tres medievalistas de prestigio internacional, Luis Vázquez de Parga, José María Lacarra y Juan Uría Riu. Publicada por primera vez en 1948, consta de tres tomos que se convirtieron en fuente indispensable para el estudio y conocimiento del fenómeno de las peregrinaciones a Compostela y del Camino de Santiago. La obra estuvo prácticamente descatalogada hasta que con la nueva era dorada del Camino se volvieron a imprimir varias ediciones.

5. ¿Quién fue el primer peregrino?

 
   Nunca se sabrá, pero la historia le ha dado este título a un tal Gotescalco, arzobispo de Le Puy, quien viajó desde Aquitania en el año 950 acompañado de una gran comitiva. Aquel viaje impulsó después la gran corriente de peregrinos procedente de Francia. En el año 961, un noble francés, Raimundo II, marqués de Gothia, fue asesinado en el Camino, pero ningún documento aclara las circunstancias. Muchos siglos después, en 1668, el príncipe italiano Cosme de Médicis emprendería uno de los primeros viajes de peregrinación turística documentados. Acompañado de 40 personas, visitó Santiago para continuar después por mar a las islas Británicas. También existió la peregrinación por delegación. Un documento de 1312 detalla cómo el francés Yves Lebreton cumplió los requisitos de la peregrinación en nombre de la condesa de Artois.

6. Apóstol perdido, apóstol reaparecido

 
   En 1558, temiendo un ataque de los piratas ingleses comandados por Francis Drake contra la tumba del apóstol, san Clemente, arzobispo de Compostela, escondió el arca con los restos del apóstol. Tan bien lo hizo que estuvieron perdidos más de 300 años. Reaparecieron en 1878, durante unas obras de reforma en el altar mayor de la catedral compostelana emprendidas por el cardenal Payá y Rico, cuando los trabajadores perforaron una bóveda oculta y encontraron los restos óseos de tres varones. En 1884, el papa León XIII avaló cuatro años de trabajos científicos con la bula Deus Omnipotens, en la que reconocía que esos restos encontrados eran efectivamente los del apóstol y dos de sus discípulos.

7. Agua y vino

 
   Nada más pasar Ayegui, y poco antes del monasterio de Irache, en Navarra, está la famosa fuente del Vino, un grifo milagroso que Bodegas Irache mantiene abierto, junto a otro de agua, en recuerdo de aquel gratificante y reparador fruto de la vid que servía de combustible a los primitivos caminantes, recuperando así al menos la mitad de la ofrenda hospitalaria tradicional en el medievo, cuando a ningún peregrino se le negaba un trozo de pan y un vaso de vino. La fuente tiene incluso una webcam para ver el tiempo real a los peregrinos que reponen fuerzas en ella.

8. El pueblo que resurgió con el Camino

 
   El poder revitalizador que está teniendo esta nueva edad dorada de los Caminos se manifiesta en Foncebadón, un pueblo de los montes de León, poco antes de llegar a la Cruz de Ferro. En 1990, Foncebadón era un pueblo abandonado y en ruinas. Hoy cuenta con dos restaurantes, tres albergues privados, otro parroquial, un hostal y un supermercado. Y casi todas las casas de su calle Real se han rehabilitado. El Camino, como en la Edad Media, vuelve a ser también motor económico y de repoblación.

9. El puente más honroso

 
   En el siglo XV se pusieron de moda las peregrinaciones caballerescas. Uno de sus episodios más famosos ocurrió en el puente sobre el río Órbigo (León), uno de los más bellos del Camino Francés. En julio de 1434, año jubilar, el caballero leonés Suero de Quiñones se plantó en el puente y retó a todo caballero que quisiera cruzarlo a romper tres lanzas contra él. Durante un mes, don Suero y sus mantenedores guerrearon con quien se ponía a su alcance. Parece ser que solo resultó muerto un litigante. Cumplida la bravuconería, a la que se conoce como del Paso Honroso, peregrinaron a Santiago.
 

10. ¿Quién inventó las flechas amarillas?

 
   Las flechas amarillas que unifican los Caminos de Santiago y que se han convertido en su icono más universal comenzaron a pintarlas en la década de 1980 (­cuando el Camino de Santiago era un gran desconocido y apenas había estudios sobre esa tradición) dos grandes impulsores de la peregrinación jacobea: Elías Valiña, cura de O Cebreiro, primera localidad gallega del Camino Francés, y Andrés Muñoz, logopeda navarro y presidente de la Asociación de Amigos del Camino de Navarra, quien entregó buena parte de su vida a la mejora y conservación del Camino Francés y la Vía de la Plata. Desde entonces, diversas asociaciones de Amigos del Camino han remarcado, mejorado y mantenido la señalización en sus respectivas zonas de influencia.
 

Dedicatoria a Elias Valiña

 
   
   Indudablemente Podríamos hacer muchas mas listas de diez cosas que debería saber todo peregrino, pero en el Blog ya vamos incluyéndolas de una en una y agradezco su lectura por vuestra parte y con ello vamos extendiendo el conocimiento de esta gran joya que tenemos en España y que entre todos debemos seguir cuidándola para general conocimiento fuera de nuestras fronteras (Aunque en ocasiones la conoces mejor que nosotros).
 
a todos os deseo:
 

viernes, 2 de noviembre de 2018

EVOLUCIÓN HISTÓRICA DEL CAMINO DE SANTIAGO

  
a mitad del Camino que lleva a Santiago de Compostela desde Roncesvalles se encuentra en algún punto de esta cinta polvorienta de 17 kilómetros de longitud que desemboca, tras atravesar un paraje desolado, en Calzadilla de la Cueza. La senda palentina, por la que estos días transitan decenas de peregrinos sudorosos y felices, hundidos por el peso siempre excesivo de sus mochilas, fue una antigua y orgullosa calzada romana, la Aquitania.
 
   Aprovechando esta oportunidad y dado que este trazado si que se puede certificar como el auténtico antiguo trazado del Camino (Muchos tramos que hemos realizado y realizaremos no corresponden a los originales, ya que estos duermen bajo carreteras, autopistas y trigales) vamos a  describir como ha evolucionado el Camino y la Peregrinación desde sus comienzos hasta la actualidad.
 

El Comienzo

   


   En un momento impreciso de la década de 820-830 se produce el descubrimiento de la tumba de Santiago el Mayor. Reina en el noroeste peninsular (Reino de Asturias) Alfonso II. Él es el primer gran valedor. Se había criado en el Monasterio de Samos y recibe con entusiasmo la noticia que le transmite el obispo de Iria, Teodomiro.

 
   Un eremita del lugar de Solovio (donde hoy se alza la Iglesia de San Fiz de Solovio), de nombre Paio, localizó, en un bosque llamado Libredón, las ruinas de un primitivo enterramiento. Contienen las que serán identificadas como tumbas del apóstol Santiago y sus discípulos Teodoro y Atanasio.


Iglesia de San Fiz
   Esta aparición confirma una arraigada tradición popular que habían documentado antes los monjes Beda el Venerable y Beato de Liébana. Pero faltaban estas pruebas. Enseguida, el rey Alfonso II visita el lugar y manda edificar una modesta iglesia, que luego reconstruirá Alfonso III (año 899). Estamos en el germen de la actual catedral y de la ciudad de Santiago.

Monasterio de Samos

Reyes, abades y monjes, los primeros peregrinos (siglos IX y X)

   Monarcas astures, abades y monjes franceses y alemanes son los primeros en llegar a Santiago desde finales del siglo IX.
   Los soberanos astures Alfonso II y Alfonso III, junto con la Corte de Oviedo, son los primeros peregrinos conocidos del siglo IX. Alfonso III el Magno peregrinó en 872 y regresó con la reina Jimena dos años más tarde, en 874, donando al apóstol una cruz de oro y pedrería, emblema del Reino de Asturias.
   En el siglo X comienzan a llegar peregrinos europeos, como Bretenaldo, en 930, un franco que decidió asentarse como vecino de la primitiva Compostela. Dos años más tarde, hacia 932, peregrinó el rey Ramiro II. No obstante, el peregrino más célebre del siglo X fue el obispo Gotescalco de Le Puy, quien viajó a Compostela en compañía de otros clérigos y de un grupo de fieles de Aquitania a finales de 950.
   Poco después, en 959, peregrina al santo lugar el abad Cesáreo del monasterio catalán de Santa Cecilia de Montserrat. Pidió la ayuda de la Iglesia compostelana para solicitar del papa la restauración de la sede episcopal de Tarragona. Este trámite de intercesión incrementó el peso de la sede apostólica en el reino de León, reforzando la posición de Compostela como sede prestigiosa del occidente peninsular.
 

La época de oro de las peregrinaciones (siglos XI-XIII)


 

   Santiago se consolida rápidamente como centro de peregrinación internacional entre los siglos XI y XIII. Gracias a una unión de fuerzas e intereses que, a favor de Compostela, que llevaron a cabo los principales centros de poder occidental: la Corona (desde Alfonso II a Alfonso VII o Sancho Ramírez), el papado (Calixto II o Alejandro III) y las órdenes monacales (las abadías de Cluny y el Císter). Así escribirá el Camino su historia milenaria.
   La época de oro de las peregrinaciones se sitúa en estos siglos: de Francia, Italia, centro y este de Europa, Inglaterra, Alemania, incluso de Islandia. Y, por supuesto, de toda la Hispania,  llegaban Peregrinos a pie, a caballo, en barco… y eran asistidos principalmente por una red de hospitales fundados por reyes, nobles y burgueses de las ciudades, sobre todo en los barrios de francos, y por los monjes de Cluny, que recibían a los peregrinos en sus monasterios.
La historia también nos habla de la peregrinación a la tumba del apóstol, en 1214, de san Francisco de Asís, hecho que inaugura uno de los capítulos más fértiles del Camino de Santiago: la renovación de la espiritualidad occidental a través de la labor educativa, evangelizadora y fraternal de los franciscanos. En Santiago fundan el primer convento de la Orden.
 

La hospitalidad, seña de identidad del Camino de Santiago

 
   Las primeras décadas del siglo XXI están marcadas por una concepción global del pensamiento y la economía, el desarrollo de la tecnología digital al servicio de la comunicación, la cultura y el entretenimiento, la amenaza del terrorismo yihadista –los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York y Washington pueden marcar el inicio de la centuria–, una creciente preocupación por el medio ambiente y el estallido en 2008 de una crisis económica mundial que ha endurecido la situación social.
Plaza del Obradoiro
   Ante esta ansiedad y búsqueda de nuevas experiencias enriquecedoras, la peregrinación tradicional a Santiago propone un cambio radical de comportamiento, una alternativa de valores humanos y universales frente a un mundo cada vez más globalizado, y también alienante y competitivo.
   En este inicio de siglo y de milenio la peregrinación jacobea es, más que nunca, un fenómeno transversal: por una parte, espiritual y ecuménico, también abierto al conocimiento, a la amistad y la comprensión mutua. Un Camino cuyos peregrinos cuentan además con la vivencia del paisaje, la historia, la cultura compartida y la solidaridad.
 
   El peregrino se encuentra hoy con un espacio considerado sagrado durante siglos: el propio Camino de Santiago; una geografía sacralizada que es también itinerario histórico y cultural. Es, en definitiva, una forma distinta de peregrinación, que no niega la tradicional sino que a ella ha sumado los anhelos y las motivaciones de las sociedades contemporáneas.