viernes, 5 de octubre de 2018

DECIMOCTAVA ETAPA (3ª Jornada III Tramo)

Castrojeriz - Frómista (24.7 Kms)

tapa única e inolvidable para los que amen la soledad, el silencio y los campos infinitos. Seguimos avanzando por largas pistas de tierra, con una alta exposición al sol; por lo demás, la única dificultad orográfica es el fuerte repecho al Alto de Mostelares, a la salida de Castrojeriz, con un desnivel de 145 metros en 1,7 kilómetros. El Alto de Mostelares nos regala una vista increíble: La meseta se extiende sin fin frente a nosotros.
   Al cruzar el Puente Fitero, sobre el río Pisuerga, abandonamos la provincia de Burgos y entramos en la provincia de Palencia, en la comarca natural de Tierra de Campos.




1. Castrojeriz - Itero del Castillo (Km 10.0)

Al Fondo subida al alto de Mostelares

   Nada más salir de Castrojeriz y cruzar el casi seco río Odrilla por un puente de madera, se sube al último gran páramo, la subida al Alto de Mostelares. Se trata de un esfuerzo considerable pero merece la pena, ya que las vistas son espectaculares. Tras recorrer la meseta, comienza el descenso hacia la vega del Pisuerga, pasando por la peregrina fuente del Piojo.
Mojón en Mostelares
   Itero del Castillo es la última población burgalesa del Camino de Santiago, limita con la provincia de Palencia y se encuentra situada junto al río Pisuerga, no es preciso entrar en Itero del Castillo a no ser que se quiera disfrutar de sus escasos servicios.
Puente de Fitero sobre el rio Pisuerga

2. Itero del Castillo - Itero de la Vega (Km 10.7)

   Apenas las aguas del río Pisuerga, separa las poblaciones de Itero del Castillo e Itero de la Vega, que se encuentran a la vera del río pero en las márgenes opuestas, siendo el Puente (Puente Fitero) el que las une, aunque al mismo tiempo hace de frontera entre las provincias de Burgos y Palencia. A este lado de la orilla y dentro de la provincia de Burgos se encuentra la ermita de San Nicolás, que en época estival hace de albergue de peregrinos controlado por los italianos.    

   Itero de la Vega es el primer pueblo que se pisa en tierras palentinas, aunque el trazado original del Camino no pasaba por allí.

  Parece que esta localidad fue fundada por Hernán Mentález de Melgar, vasallo de García Fernández, héroe de Cataluña, conde que repoblaría varios villas de esta zona tales como Melgar de Yuso, Boadilla del Camino, Santiago del Val etc.

   El Pisuerga constituyó en el siglo X la frontera entre los condados de Castilla y Monzón para luego ser también divisoria entre los obispados de Burgos y Palencia.
El Camino por la provincia de Palencia

3. Itero de la Vega - Boadilla del Camino (Km 18.7)

  Atención a la salida de Itero de la Vega, las obras de un nuevo canal desvían a los peregrinos. Hay que estar muy atentos a las señales para no perderse.
 
 

   Entramos en tierra de Campos, de llanuras interminables, los campos y los caminos se confunden en el horizonte, pero tienen algo especial que embarga al peregrino. No entiendo a aquellos que toman un autobús para saltarse estas tierras, no saben lo que se pierden. Dos horas de cansino caminar por pista polvorientas separan Itero de Boadilla del Camino.
 
  Este pueblo pertenece a la Mancomunidad del Canal del Pisuerga y al Partido Judicial de Astudillo. Se encuentra situado a 37 kilómetros de la capital palentina y dispone de 29 hectáreas de superficie.

   En el casco urbano el Camino pasa por delante de la iglesia de Santiago y del Hospital del mismo nombre, cruza la calle Mayor por el antiquísimo puente todavía existente, seguía durante un trecho la calle Mayor y luego por la calle de las Procesiones y por la calle de la Ermita abandona casco urbano de Boadilla

4. Boadilla del Camino - Frómista  (Km 24.7 Km)

  
Canal de Castilla
   Otra hora y media para alcanzar Frómista, pero buena parte de este trayecto lo haremos en compañía del Canal de Castilla, que no se abandona hasta alcanzar las puertas del final de esta etapa.

  Uno no puede irse de Frómista sin visitar la iglesia de San Martín, una de las joyas del románico español. En principio fue parte de un monasterio del siglo XI. En la siguiente entrada al Blog le dedicare el espacio que se merece.
  El Ayuntamiento tiene una web muy interesante.
San Martín de Fromista
    El nacimiento de Frómista en el emplazamiento que ha llegado a nuestros días es fruto del avance repoblador que comenzaron los Reyes Asturianos, por el comenzado en la segunda década del siglo IX por Ordoño I que llegó hasta León, y sobre todo en relación a nuestra zona por el llevado a cabo por Alfonso III el Magno que llegó hasta el rio Duero, ya en la segunda mitad del siglo IX, constituyendo fortalezas en Zamora, Simancas, Dueñas, Roa y Osma.

   Por tanto el origen de Frómista se encuentra en esta segunda mitad del siglo IX, sin que se haya podido constatar la fecha exacta, siendo el primer documento escrito que habla de “Frumesta” uno datado en el año 1059 del Rey Fernando I el Magno, en relación a unas controversias suscitadas entre las diócesis de León, Burgos y Palencia, en torno a los limites de sus circunscripciones, resolviéndose a favor del obispado palentino, y por tanto perteneciendo nuestra villa a su influencia.


   En lo culinario aquí es és típica la elaboración de la menestra de verduras con la particularidad que se hace con una base de sofrito de magro de cerdo, ternera y cebolla. además podemos visitar las Bodegas Zarzavilla, que combina la bodega moderna con una bodega del siglo XV. Hay visitas guiadas disponibles.


 

viernes, 28 de septiembre de 2018

RUINAS DEL MONASTERIO DE SAN ANTÓN

   
  37 kilometros de Burgos, El primer monumento que se encuentran los peregrinos que recorren el Camino de Santiago antes de entrar a la villa de Castrojeriz son las ruinas del Hospital general de San Antón o San Antonio Abad, para mi es uno de los lugares mas evocadores de la magia del Camino, donde al pasar por los arcos sientes que la Historia entra en  ti y cruzas por un túnel del tiempo que te transporta a tiempos de la Edad Media.
 


   San Antón fue palacio y Huerta del rey Pedro I de Castilla y posteriormente fue acogido por la orden de los antonianos. A partir de la disolución de la orden a finales del siglo XVIII y la desamortización del siglo XIX llevó al lugar al estado actual de ruinas.

   El monasterio estuvo bajo la protección real, como se ve en los escudos reales en el pórtico de la iglesia y en las claves de las bóvedas. Aunque fundado por Alfonso VII en el año 1146 los restos que quedan son del siglo XIV.
   Nada más llegar se observa que el convento está semiderruido, pero también se percibe que aquel es un lugar mágico. Lo primero que llama la atención es que los coches y por ende los peregrinos pasan por debajo de dos arcos del siglo XVI que protegen la entrada principal. Este pórtico está ornamentado con una portada de arquivoltas, decoradas con esculturas en cada dovela. Todavía se distinguen las dos alacenas para alimento de los peregrinos que llegaban a horas intempestivas.

   Al entrar en el recinto se puede apreciar la estructura de tres naves, así como el signo de la Tau. Este símbolo fue usado por los templarios con lo que el interés por el enclave se acrecentaba.
 
   El signo de la Tau ha sido utilizado en varios momentos de la historia como representación de la cruz. Muchos historiadores han asegurado que las cruces romanas tenían la forma de la última letra del alfabeto hebreo. De hecho esta representación de la cruz ha sido encontrada en diferentes catacumbas paleocristianas. Sin embargo, quien popularizaría este símbolo fue San Francisco de Asís. Un hermano de la Orden franciscana vio la Tau en la frente del santo y desde aquel momento éste la usó como símbolo de la cruz y de penitencia. El santo la recomendaría en sus conversaciones e incluso firmaría con ella.    En vida de San Francisco, al menos desde 1191, se utilizaba como signo de pertenencia a la orden y de su vocación caritativa. Los Crucíferos o Antonianos de San Antonio Abad, regentes en Asís del hospital de San Salvador de las Paredes, también la utilizaron como signo distintivo. En Jerusalén, una orden caballeresca que participó en la Segunda Cruzada era conocida como “Orden de la Tau” y sus miembros llevaban esta cruz en el cuello de la capa. Durante las cruzadas la Orden del Temple conocería este tipo de Cruz, posteriormente introduciéndolo en la Península y en las rutas a Compostela. Es decir, en muchos puntos del Camino de Santiago se puede encontrar la Tau.
 
   Se planteaba pues una incógnita: Si la Tau representa a la orden franciscana ¿por qué este lugar estaba dedicado a San Antonio (o San Antón)? También existió una Orden de los Caballeros de San Antonio, pero ¿cuál era el origen de la Orden? Pues bien, aquí es donde realmente se demuestra la importancia de este monasterio, que sin duda ayudaría al Camino de Santiago a acrecentar su lado “milagroso”.
Fraile antoniano atendiendo a enfermo del "Fuego Sagrado"
   Hace poco más de mil años, una extraña epidemia azotó a gran parte del Norte y Centro de Europa. Los síntomas eran terribles, visiones terroríficas, convulsiones, fiebres y el ennegrecimiento de las extremidades, con la posterior gangrena. Debido a esto, estas extremidades podían ser arrancadas sin sangrado, de tal forma que parecían que estuvieran carbonizadas. De este modo pasaría a llamarse Fuego de San Antonio o “fuego sagrado”. Muchos afectados por el mal harían el Camino de Santiago buscando cura o alivio ¿Por qué de San Antonio? El caso es que estos síntomas recordaban al martirio del San Antonio Abad cuando se fue a rezar al desierto en Egipto. Allí sufrió tentaciones diabólicas y visiones. Los restos de este ermitaño fueron descubiertos milagrosamente y desde entonces obraba en poder de los emperadores de Oriente. A finales del siglo IX nueve caballeros franceses decidieron partir a Bizancio en busca de las santas reliquias, con la intención de que el santo, debido a la similitud del martirio con los síntomas de la epidemia, intercediera por los pobres cristianos afectados. Una vez recuperadas regresaron a Francia, dejando los restos en Saint-Antoine-de-Viennois.
San Antonio Abad
  La enfermedad se creía castigo divino por los pecados cometidos y aunque no suponía siempre la muerte, solía dejar a los afectados con un miembro menos, las embarazadas abortaban y no había distinción de clases. El caso más excepcional ocurrió a Girondo de Valloire, hijo del noble Gastón de Valloire. El padre temiendo por la salud de su vástago ofreció a San Antonio sus bienes (incluyendo a personas) si su hijo mejoraba. Este voto fue adoptado por el padre y por el hijo. En efecto, a la mañana siguiente Girando se encontraba mejor del mal; en cambio su padre ya lo sabía, puesto que esa misma noche había tenido un sueño en la que el santo así se lo anunciaba. También el ermitaño le solicitaba que los bienes se empleasen a ayudar a los afectados por la epidemia. Pero durante el sueño surgió una duda en Gastón de Valloire: ¿sería suficiente su patrimonio para tal fin? En ese momento San Antonio ofreció su báculo en forma de Tau (otra vez la Tau) para que lo hincase en la tierra. Tras hacerlo surgió un árbol repleto de frutos bajo el que se consolaban enfermos aquejados del mal. San Antonio dijo entonces: “Advierte que tú has de plantar un árbol en el tronco de la piedad y en la raíz de la caridad, y este árbol extenderá sus ramas muy largamente y de sus frutos se sustentarán los pobres”.

   Pocos días después Girando estaba completamente restituido, con lo que ambos nobles cumplieron lo prometido cosiendo en sus vestiduras la señal del báculo que les había dado el ermitaño. Nacía la Orden de los Caballeros de San Antonio, cuya constitución fue aprobada por Urbano II en 1095. Los primeros antonianos, vestidos con hábito negro y letra tau azul en el pecho, eran seglares hasta que, en 1218, recibieron los votos monásticos de Honorio III. Ochenta años después, en 1297, adquirieron cánones propios, adscritos a la regla de san Agustín, por parte de Bonifacio VIII. La orden se extendió por Francia, España e Italia y dio a la Iglesia numerosos eruditos y prelados, siendo los encargados de la salud dentro de la curia vaticana.

   La orden llegaría ser muy poderosa, sobre todo porque aquellos peregrinos aquejados del “fuego sagrado” curaban. Era todo un ritual con el que quedaba legitimado tanto el poder del Camino de Santiago, como de la Orden de San Antonio.
Báculo de San Antonio
   Los clérigos de la orden se encontraban en monasterios a lo largo del Camino. Los peregrinos aquejados del “fuego” pedían que se les tocase con un báculo sus extremidades. Podéis imaginar la forma de dicho báculo. Efectivamente la Tau.    También podían entregarse escapularios con esta forma, que directamente pasaron a llamarse Taus. Por último, se entregaba a los enfermos pan y vino que estaban bendecidos por el báculo abacial, obviamente en forma de Tau. Los enfermos mejoraban poco a poco y cuando llegaban a Santiago estaban sanos. Sin embargo, cuando volvían a casa la enfermedad les atacaba de nuevo. Por este motivo, la Orden de San Antonio parecía aún más milagrosa. Debió resultar algo sorprendente desde el punto de vista de un hombre o mujer de la Edad Media, comprobar que simples panes y vino curasen esta terrible enfermedad. Los llamados “panes de San Antonio», hechos con harina de trigo, aparecen por primera vez en el siglo XI y en la actualidad, el 17 de enero, fecha en la que se conmemora la festividad de San Antonio Abad, aún se consumen. En cuanto al vino, producido en las viñas de los monasterios antonianos, según la leyenda, era elaborado con parte de las reliquias del santo fermentadas en alcohol.
Pan de Centeno
   ¿Era posible la cura milagrosa con pan y vino? La ciencia ha demostrado que si, aunque debe matizarse. La mejoría de la enfermedad estaba relacionada con el cambio de dieta que se producía al hacer el Camino de Santiago. Se ha demostrado que el Fuego de San Antonio es una enfermedad vascular contraída al ingerir alimentos contaminados por las toxinas producidas por hongos hallados fundamentalmente en el centeno.
  
 Espiga de Centeno contaminada por el hongo

   El pan que se consumía por los afectados (del Centro y Norte de Europa) estaba hecho de centeno, pero al ingerir el pan de San Antonio, hecho con trigo se aliviaban los males. Por eso, al volver a casa y retomar su dieta habitual volvían a enfermar.
Claviceps purpurea
   El hongo en cuestión se llama Claviceps purpurea, o Cornezuelo del Centeno y ha sido origen de otras historias donde las visiones están implicadas, como es el caso de las brujas de Salem. Las toxinas liberadas se llaman la ergonovina y la ergotamina por lo que en la actualidad la enfermedad se conoce como Ergotismo. El Ergotismo podía ser agudo en unos casos y mortal en otro, variando la sintomatología.
Molécula de Ergotamina
   En el caso de Ergotismo mortal se registraban fuertes convulsiones espasmódicas en las extremidades, crisis epilépticas y parestesias. La muerte era el resultado generalmente de una parálisis respiratoria. El ergotismo crónico se debía, por su parte, al efecto producido por la vasoconstricción periférica. La falta de oxígeno en las extremidades conducía a la gangrena y posterior necrosis y amputación de los órganos afectados. En ambos casos los aquejados presentaban fiebre, que era tan elevada que quienes la soportaban describían posteriormente las dichas visiones extrañas y alucinaciones, que darían lugar a una temática específica relacionada con San Antonio.
Ergotismo crónico ("Fuego de San Antón")
   A pesar de lo terrible del ergotismo, la situación se ha revertido en la actualidad, ya que la ergotamina y sus derivados son usados por la medicina moderna. Por ejemplo, es usada para el tratamiento de la migraña, del Parkinson e incluso para tratar el sangrado posparto.

   Y allí, en ese pórtico del monasterio de San Antón, junto a las alacenas por donde se dispensaba el pan a los peregrinos se producía el “milagro”. Y aunque éste ha quedado demostrado por la ciencia, para aquellos infelices aquejados por el Fuego de San Antonio el Camino de Santiago cambió sus vidas.

 

viernes, 21 de septiembre de 2018

DECIMOSÉPTIMA ETAPA (2ª Jornada III Tramo)


Hornillos del Camino - Castrojeriz   (20.3 Kms)
  
lejarse de Hornillos por el camino, es ascender a un nuevo páramo con los campos de cereales que nos rodean por todas partes tanto en las mesetas como en los valles. Será fácil escuchar el canto de la codorniz en primavera o el de la perdiz durante todo el año, ya que abundan por esta zona. Después de atravesar la meseta y de un nuevo descenso se llega a San Bol, refugio enigmático, que queda separado unos 150 metros del camino.


   Seguimos el camino en línea recta, ascendiendo, una vez más, a otro páramo con otra travesía y un nuevo descenso para alcanzar Hontanas.

   A partir de Hontanas el peregrino puede elegir entre dos alternativas paralelas y separadas por pocos metros dentro del mismo valle, bien por un camino de tierra que discurre por la margen derecha del valle, o bien por la carretera de poca circulación y vestida toda ella de viejos árboles. Ambos caminos conducen directamente a un lugar mágico: las ruinas del antiguo convento de San Antón, se pasa por debajo de sus arcos y una gran recta, siguiendo la misma carretera, separa al viejo monasterio de la siguiente población que es Castrojeriz y que ya se divisa al fondo.





Hornillos del Camino (Km 0)
   A la salida de Hornillos, el panorama es similar al precedente: una interminable pista de parcelaria que asciende por la meseta cerealista. La única distracción se encuentra a los bordes del camino, decorados por montones de piedra que sacan los agricultores de sus cultivos. Cinco kilómetros después de Hornillos nos encontramos con una cruz de Santiago y setecientos metros más adelante con el cruce hacia el albergue San Bol, situado a la vera del río del mismo nombre.
 
Arroyo de San Bol
Arroyo San Bol (Albergue) (Km 5.7)
   San Bol no es más que una pequeña edificación sobre unas antiguas ruinas, en una zona arbolada con una fuente y una pequeña alberca, el lugar se utiliza como albergue de peregrinos y es uno de los más enigmáticos del camino, por su aislamiento en medio de los páramos castellanos, por su singular belleza y también por su historia.

    En San Bol nace un manantial de agua pura y cristalina en el que tradicionalmente los peregrinos se lavaban los pies, cuando no el cuerpo entero y dice la tradición: "que quien así lo hace, a Santiago llega sano".

    En otro tiempo existió en este lugar una leprosería (1352) y posteriormente un monasterio de la Orden de San Antonio que contaba con un hospital de peregrinos. Así mismo, existió también una pequeña ermita que estaba situada sobre el Camino de Santiago, y mucho tiempo atrás existió un poblado, probablemente llamado San Baudilio, habitado en su mayor parte por judíos sefarditas. Dicho pueblo quedo abandonado en 1.503, once años después del decreto de expulsión promulgado por los Reyes Católicos. Desde entonces, y hasta hoy, son muchas las leyendas sobre tesoros ocultos que recorren esta región.
 
Hontanas
Hontanas (Albergues. Hostal. Casas Rurales. Bar. Tienda en temporada) (Km 10.6)
   Tras una hora más de caminata llegamos, por fin, a Hontanas, agazapado y oculto hasta el último momento. El nombre de la población procede del término latino fontana, fuente en castellano. El sacerdote boloñés y asiduo peregrino (viajó a Compostela tres veces durante los años 1666 y 1673), Domenico Laffi, relató que en Hontanas los pastores rodeaban sus cabañas con un muro para defenderse de los lobos.
   La hospitalaria villa aún conserva, como vestigio jacobeo, un edificio llamado Mesón de los Franceses" antiguo hospital de peregrinos, hoy magníficamente restaurado y habilitado como albergue de peregrinos.
   Su parroquia de la Inmaculada Concepción es una poderosa iglesia del siglo XIV.
 
Castrojeriz (Todos los Servicios) (Km 20.3)
  La calle Real de Hontanas desemboca en la carretera BU-P-4013, que dejamos de inmediato para tomar un camino que parte a la derecha. Pasando junto a las ruinas de una torre (Km 12,7), finalizamos al pie de la carretera (Km 14,6).
 
Ruinas del Convento de San Antón
   La vía carece de arcén y en su lugar se alza una hilera de portentosos fresnos cuya sombra hace mucho más llevadero el tránsito. Pronto, al fondo, ya distinguimos las ruinas del convento de San Antón, cuyos arcos se elevan sobre la carretera (albergue y bar en temporada). Fue fundado en 1146 por Alfonso VII y, en él, los monjes antonianos trataban a los enfermos del mal conocido vulgarmente como 'fuego de San Antón'. El causante de este mal, hoy bien conocido, era un hongo que alteraba el grano del centeno (En una próxima entrada hablaremos de estas ruinas y su historia con mas detalle).
 
 
    Después de traspasar el arco de triunfo que semeja el esqueleto del convento, abordamos la recta de más de dos kilómetros que nos planta en Castrojeriz, última villa burgalesa en el Camino de Santiago.
 
Entrada a Castrojeriz
   Fue un castro celtibérico, posiblemente también romano y posteriormente visigodo, y sin duda su ruinoso castillo fue testigo de toda suerte de batallas entre cristianos y árabes, pero es en el año 1.131 cuando Alfonso VII la hizo definitivamente castellana.

Castillo y Colegiata de Nuestra Señora del Manzano (Castrojeriz)
   La población se desarrolló en el costado sur del cerro del castillo, y a lo largo del camino, casi un kilómetro y medio de longitud, se levantaron iglesias, hospitales (hasta siete se llegaron a contar a finales de la edad media), mesones y todo tipo de comercios.
    Empezando por la Colegiata de Nuestra Señora del Manzano templo románico ampliamente remodelado en el siglo XVIII, continuando con las iglesias de Santo Domingo y Santiago de los Caballeros, gótica y con una elegante portada plateresca del XVI. Como curiosidad, en el lateral que asoma a la calle hay un par de calaveras esculpidas. El desnivel culmina en la plaza Mayor, dotada de soportales donde tomar un respiro.  
 
   Continuamos con el templo fortaleza de la iglesia de San Juan, diseñada por el arquitecto Rodrigo Gil de Hontañón en estilo gótico alemán con su hermoso claustro del siglo XIV, en donde se puede apreciar un artesonado mudéjar, y terminando por el monasterio de Santa Clara situado extramuros, y las evocadoras ruinas del convento de San Francisco.
Iglesia de San Juan
   Podemos decir de Castrojeriz que es una de las localidades del camino con mayor monumentalidad.
 
 

viernes, 14 de septiembre de 2018

DECIMOSEXTA ETAPA ( 1ª Jornada III Tramo)

Burgos - Hornillos del Camino (20 Kms)
  
  
eanudamos el Camino justo donde lo dejamos el tramo anterior, a las puertas del Hotel Abba de Burgos, ya que el Camino de salida de Burgos pasa justo por la puerta del Hotel.
   Continuamos contando las etapas desde el inicio en Sant Jean Pied de Port y las Jornadas en cada tramo.

   Se deja atrás el Hotel por el propio parque del Parral, con sus enormes y centenarios árboles, a trescientos metros, la hermosa puerta del HOSPITAL DEL REY, hoy conjunto recuperado para el Rectorado de la Universidad de Burgos, da paso a la ermita de San Amaro que sorprende por su sencillez.

   La antigua carretera de Valladolid es el camino y como a 1.500 metros, después de pasar por debajo del ferrocarril, se llega a un cruce que justamente a la izquierda deja un restaurante. Debe tomarse la carreterita a la derecha, abandonando la carretera principal y a la izquierda el esqueleto de una antigua fábrica de seda, será la referencia que nos indica el buen camino. Un camino de tierra entre campos de cultivo, conduce a la siguiente localidad: Villalbilla, aunque esta localidad debido a obras e infraestructuras queda un tanto separadoa la izquierda de la traza. El que desee entrar en el pueblo deberá hacerlo expresamente.

   Como hemos indicado, los que siguen el camino no precisan entrar en Villalbilla, queda a la izquierda y el camino de tierra desemboca en la carretera Nacional 120, que se toma hasta la localidad de Tardajos. Después de cruzar su pequeño núcleo urbano, también por el asfalto se alcanza Rabé de las Calzadas.

   Tras Rabé comienza el ascenso a la primera meseta o páramo, como gusta decir a los lugareños y como a dos kilómetros está la fuente de "Prao Torre" con bancos y mesas que invitan a un descanso. Se camina prácticamente en línea recta y al finalizar el páramo se desciende hacia el valle, divisando ya al fondo la población de Hornillos del Camino.

 
 


Burgos (Todos los Servicios) Km 0.

Arco de San Martín

    Los últimos pasos por la capital burgalesa nacen detrás de la catedral, en la calle Fernán González, donde está situado nuestro Hotel. Avanzamos hasta el arco o puerta de San Martín, de herradura en estilo mudéjar y muy restaurado en el siglo XX. Pasado el arco, doblamos a la izquierda para descender por unas escaleras a la calle Emperador. Algo más adelante continuamos, a la izquierda, por la calle Villalón, que desemboca en el paseo de la Isla, al pie del río. Cruzamos el Arlanzón y giramos a la derecha siguiendo su margen. Siempre de frente, al pie de la N-120 por las avenidas de Palencia, José María Villacián Rebollo -junto al parque el Parral- y la calle de Villadiego, llegaremos hasta el desvío marcado como "Los Guindales. Vivero Forestal" (Km 3).
    Lo tomamos, desviándonos a la derecha, y seguimos de frente por la calle Benito Pérez Galdós. Junto a la puerta del vivero forestal termina la ciudad y el asfalto se torna en pista. El Camino no entra en Villalbilla sino que tuerce a la derecha para salvar el arroyo Molinar. Reanudamos la marcha para cruzar el puente sobre la circunvalación y vamos en busca del viaducto Arlanzón, obra de ingeniería de la autovía A-231 que pasamos por debajo. Cruzamos el río y dejamos la carretera por un andadero paralelo que lleva a Tardajos.
 
 
Tardajos (Albergue. Pensión. Bar. Tienda. Farmacia. Cajero) Km 9.8
 
 
    En tiempos de Roma, Tardajos fue, o pudo ser, una mansio de la calzada romana que unió Clunia (la burgalesa Coruña del Conde) con Juliobriga (la actual Reinosa). Superamos el pueblo por la calle del Mediodía, la plaza Leandro Mayoral y la calle Real Poniente. Nos dirigimos por carretera a la cercana Rabé. En el corto trayecto pasamos el río Urbel. Este cauce, que recorre más de 50 kilómetros por la provincia de Burgos, tiene poco caudal pero es muy amigo de desbordarse y encharcar sus riberas. Tanto que antiguamente Tardajos y Rabé estaban separadas por un tramo de fango que dio pie a cantar: "De Rabé a Tardajos no te faltarán trabajos. De Tardajos a Rabé, liberanos Domine". Melódica estrofa que podemos canturrear hasta alcanzar Rabé de las Calzadas.


Rabé de las Calzadas (Albergues. Bar) Km 11,8
 
 
    Por la calle Santa Marina sobrepasamos la fuente - decorada con veneras - hasta la plaza Francisco Riberas y salimos por Baldomero Pampliega.
Ermita de Ntra Sra del Monasterio
 
   Lo que nos espera de ahora en adelante es, simplemente, la meseta castellana. Sin trampa ni cartón, con sus pros y sus contras. Largas rectas a más de ochocientos metros de altura sin más compañía que nuestra propia sombra y grandes extensiones de cereal sin horizonte aparente pero con multitud, eso sí, de perdices, alondras, cogujadas y demás aves con querencia a los cultivos. Saltarse la meseta implica romper la unidad del Camino y restar su sentido. Casi a tres kilómetros de Rabé, a mano derecha, se encuentra la fuente de Praotorre, donde se han habilitado unas mesas para el descanso.
 
 
   La pista continúa con su llevadero ascenso hasta alcanzar una zona más plana que da acceso al valle donde se asienta Hornillos. La pendiente, la propia inercia y el peso de la mochila obligan a bajar con cuidado la pedregosa cuesta, apodada Matamulos. Después de cruzar una carretera y el cauce del río Hormazuela entramos en Hornillos del Camino, población amoldada al Camino con una calle principal de paso orientada de este a oeste.


Hornillos del Camino (Albergues. Bar. Tienda) Km 20
Hornillos del Camino
    Como curiosidad hay en la plaza de Hornillos una fuente de piedra coronada por un gallo, cuya historia según la tradición en la siguiente:  “Derrotados los ejércitos de Napoleón en la Guerra de la Independencia española, los franceses se hallan en franca retirada. Grupos en desbandada pululan por media España tratando de alcanzar la frontera. Uno de estos grupos desarmado, maltrecho y hambriento hace su aparición en las cercanías de Hornillos.
    Una avanzadilla se acerca al pueblo y aprovechando que los vecinos se encuentran escuchando la Santa Misa, hacen un recorrido por todos los corrales, dejando al pueblo sin una sola gallinácea. Para no delatarse, los gabachos esconden los pollos y gallinas muertos en los tambores, reuniéndose a continuación en la plaza de la Fuente.
    A la salida de Misa, los pobres paisanos se percatan que en los corrales han desaparecido los gallos y las gallinas que eran su base de alimentación. Con el Alcalde al frente, todos los vecinos acuden a la plaza de la Fuente a pedir explicaciones a los franceses, que niegan rotundamente una y otra vez su conocimiento.
   Lloran las mujeres por tanta desgracia pidiendo la intersección de su patrono San Antón, y entonces aconteció el milagro, ante las miradas atónitas de los presentes, uno de los gallos muertos comenzó a cantar desde el interior de un tambor, descubriendo la fechoría. Desde entonces el gallo fue el símbolo del pueblo de Hornillos y la fuente pasó a llamarse la Fuente del Gallo”.

   

   En el ámbito cultural destacamos los pueblos de Rabé de las Calzadas y Hornillos del Camino; sus recias casas de piedra conservan el carácter tradicional de la arquitectura de la zona. Son pueblo silenciosos, y casi desérticos si no fuera por los peregrinos.
   En cuanto a la gastronomía, las sopas y guisos tradicionales son ideales si peregrinamos en invierno o con frio; todos los servicios de restauración los presentan en sus cartas. Sobresale la olla podrida, con alubias rojas y morcilla, chorizo y panceta. Estos ingredientes son los que le confieren el nombre, que viene de poderida, pues sólo los más adinerados podían hacerse con todos los ingredientes.