viernes, 2 de noviembre de 2018

EVOLUCIÓN HISTÓRICA DEL CAMINO DE SANTIAGO

  
a mitad del Camino que lleva a Santiago de Compostela desde Roncesvalles se encuentra en algún punto de esta cinta polvorienta de 17 kilómetros de longitud que desemboca, tras atravesar un paraje desolado, en Calzadilla de la Cueza. La senda palentina, por la que estos días transitan decenas de peregrinos sudorosos y felices, hundidos por el peso siempre excesivo de sus mochilas, fue una antigua y orgullosa calzada romana, la Aquitania.
 
   Aprovechando esta oportunidad y dado que este trazado si que se puede certificar como el auténtico antiguo trazado del Camino (Muchos tramos que hemos realizado y realizaremos no corresponden a los originales, ya que estos duermen bajo carreteras, autopistas y trigales) vamos a  describir como ha evolucionado el Camino y la Peregrinación desde sus comienzos hasta la actualidad.
 

El Comienzo

   


   En un momento impreciso de la década de 820-830 se produce el descubrimiento de la tumba de Santiago el Mayor. Reina en el noroeste peninsular (Reino de Asturias) Alfonso II. Él es el primer gran valedor. Se había criado en el Monasterio de Samos y recibe con entusiasmo la noticia que le transmite el obispo de Iria, Teodomiro.

 
   Un eremita del lugar de Solovio (donde hoy se alza la Iglesia de San Fiz de Solovio), de nombre Paio, localizó, en un bosque llamado Libredón, las ruinas de un primitivo enterramiento. Contienen las que serán identificadas como tumbas del apóstol Santiago y sus discípulos Teodoro y Atanasio.


Iglesia de San Fiz
   Esta aparición confirma una arraigada tradición popular que habían documentado antes los monjes Beda el Venerable y Beato de Liébana. Pero faltaban estas pruebas. Enseguida, el rey Alfonso II visita el lugar y manda edificar una modesta iglesia, que luego reconstruirá Alfonso III (año 899). Estamos en el germen de la actual catedral y de la ciudad de Santiago.

Monasterio de Samos

Reyes, abades y monjes, los primeros peregrinos (siglos IX y X)

   Monarcas astures, abades y monjes franceses y alemanes son los primeros en llegar a Santiago desde finales del siglo IX.
   Los soberanos astures Alfonso II y Alfonso III, junto con la Corte de Oviedo, son los primeros peregrinos conocidos del siglo IX. Alfonso III el Magno peregrinó en 872 y regresó con la reina Jimena dos años más tarde, en 874, donando al apóstol una cruz de oro y pedrería, emblema del Reino de Asturias.
   En el siglo X comienzan a llegar peregrinos europeos, como Bretenaldo, en 930, un franco que decidió asentarse como vecino de la primitiva Compostela. Dos años más tarde, hacia 932, peregrinó el rey Ramiro II. No obstante, el peregrino más célebre del siglo X fue el obispo Gotescalco de Le Puy, quien viajó a Compostela en compañía de otros clérigos y de un grupo de fieles de Aquitania a finales de 950.
   Poco después, en 959, peregrina al santo lugar el abad Cesáreo del monasterio catalán de Santa Cecilia de Montserrat. Pidió la ayuda de la Iglesia compostelana para solicitar del papa la restauración de la sede episcopal de Tarragona. Este trámite de intercesión incrementó el peso de la sede apostólica en el reino de León, reforzando la posición de Compostela como sede prestigiosa del occidente peninsular.
 

La época de oro de las peregrinaciones (siglos XI-XIII)


 

   Santiago se consolida rápidamente como centro de peregrinación internacional entre los siglos XI y XIII. Gracias a una unión de fuerzas e intereses que, a favor de Compostela, que llevaron a cabo los principales centros de poder occidental: la Corona (desde Alfonso II a Alfonso VII o Sancho Ramírez), el papado (Calixto II o Alejandro III) y las órdenes monacales (las abadías de Cluny y el Císter). Así escribirá el Camino su historia milenaria.
   La época de oro de las peregrinaciones se sitúa en estos siglos: de Francia, Italia, centro y este de Europa, Inglaterra, Alemania, incluso de Islandia. Y, por supuesto, de toda la Hispania,  llegaban Peregrinos a pie, a caballo, en barco… y eran asistidos principalmente por una red de hospitales fundados por reyes, nobles y burgueses de las ciudades, sobre todo en los barrios de francos, y por los monjes de Cluny, que recibían a los peregrinos en sus monasterios.
La historia también nos habla de la peregrinación a la tumba del apóstol, en 1214, de san Francisco de Asís, hecho que inaugura uno de los capítulos más fértiles del Camino de Santiago: la renovación de la espiritualidad occidental a través de la labor educativa, evangelizadora y fraternal de los franciscanos. En Santiago fundan el primer convento de la Orden.
 

La hospitalidad, seña de identidad del Camino de Santiago

 
   Las primeras décadas del siglo XXI están marcadas por una concepción global del pensamiento y la economía, el desarrollo de la tecnología digital al servicio de la comunicación, la cultura y el entretenimiento, la amenaza del terrorismo yihadista –los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York y Washington pueden marcar el inicio de la centuria–, una creciente preocupación por el medio ambiente y el estallido en 2008 de una crisis económica mundial que ha endurecido la situación social.
Plaza del Obradoiro
   Ante esta ansiedad y búsqueda de nuevas experiencias enriquecedoras, la peregrinación tradicional a Santiago propone un cambio radical de comportamiento, una alternativa de valores humanos y universales frente a un mundo cada vez más globalizado, y también alienante y competitivo.
   En este inicio de siglo y de milenio la peregrinación jacobea es, más que nunca, un fenómeno transversal: por una parte, espiritual y ecuménico, también abierto al conocimiento, a la amistad y la comprensión mutua. Un Camino cuyos peregrinos cuentan además con la vivencia del paisaje, la historia, la cultura compartida y la solidaridad.
 
   El peregrino se encuentra hoy con un espacio considerado sagrado durante siglos: el propio Camino de Santiago; una geografía sacralizada que es también itinerario histórico y cultural. Es, en definitiva, una forma distinta de peregrinación, que no niega la tradicional sino que a ella ha sumado los anhelos y las motivaciones de las sociedades contemporáneas.


 

viernes, 26 de octubre de 2018

VIGESIMA ETAPA (5ª Jornada III Tramo)

Carrión de los Condes - Terradillos de los Templarios (26 Kms)
  
s la soledad quien nos acompañará durante esta etapa de 26 kilómetros. Los 17 primeros carecen de todo pueblo y la recta senda hacia Calzadilla se hace interminable.
 


    Pasado el río Carrión y dejando atrás el Monasterio de San Zoilo por la carretera local que va a Villotilla, se llega al kilómetro 5.6 por una zona arbolada, que en la cercanía esconde los restos de la abadía de Benevívere. Antes de llegar a este lugar se atraviesan dos cruces de carreteras: el que va a Saldaña y el de la Carretera N-120, este último especialmente peligroso por su abundante circulación.
    A partir del punto señalado anteriormente, un inacabable camino pedregoso será el compañero durante las tres próximas horas. Algún que otro chopo y unas encinas en el horizonte serán las únicas referencias. El consuelo llega cuando por fin se divisa la torre del cementerio de Calzadilla de la Cueza. Bueno es saber que, al menos, este trazado coincide plenamente con la antigua ruta medieval.
    Se atraviesa la población por la calle Real que es el camino, desembocando en la carretera N-120, donde se toma una senda paralela a dicha carretera y que prácticamente no se abandona hasta el fin de la etapa en Lédigos.
   En el curso de este último tramo se pasa por el gran hospital y abadía de la Orden de Santiago llamado "De las Tiendas" y que fue abandonado a raíz de la desamortización de Mendizábal. Un poco más tarde y en una pequeña área de descanso, un mojón señala la mitad del camino entre Roncesvalles y Santiago.
   A la salida de Ledigos se cruza el asfalto y continuando por unos caminos de concentración paralelos a la carretera, que en parte recuperan la antigua ruta, se alcanza Terradillos de templarios.
 
 

Carrión de los Condes - Calzadilla de la Cueza - 17.2 Km

   Por la calle de José Antonio, donde asoma el bello friso de la iglesia de Santiago, y las calles Esteban Collantes y Piña Blasco, llegamos al río Carrión y al monasterio benedictino de San Zoilo, hotel y Centro de Estudios y Documentación del Camino de Santiago con una especializada y completa biblioteca jacobea abierta al público. Avanzando por el vial de salida nos encontramos con la N-120, que cruzamos para tomar la carretera de Villotilla (Km 2).

Grabado de las Ruinas de la abadia de Benevivere
    Las hierbas han invadido el escaso arcén de esta vía local pero afortunadamente presenta poco tráfico. A los tres kilómetros de su inicio dejamos a mano derecha la propiedad de lo que fue la abadía de Benevivere (Km 4,8), y ochocientos metros más adelante decimos adiós a la carretera para pisar la Vía Aquitana, calzada romana que unió Burdeos con Astorga y que más de dos mil años después aún conserva parte de su trazado original (Km 5,6). En este tramo las sombras no escasean, simplemente no existen. Afortunadamente ya no presenta el piso de cantos rodados, que fue cubierto de zahorra hace ya algunos años. También, justo antes de cruzar la carretera de Bustillo y en temporada alta, es posible encontrar en medio de estas soledades un bar improvisado (Km 10).


    Casi dos kilómetros y medio después del cruce de la carretera llegamos junto a un indicador en piedra que nos informa del paso de la Cañada Real Leonesa, uno de los itinerarios españoles de largo recorrido utilizado por los pastores trashumantes para conducir al ganado desde los pastos de verano (León) a los de invierno (Extremadura) y viceversa.

   Más de cuatro kilómetros y medio después nos acercamos finalmente a Calzadilla de la Cueza, pueblo salvador que al primer vistazo semeja el decorado de un western. Hostal, albergue y restaurante, todo en uno, permiten cualquier posibilidad: desde el mero descanso y refrigerio hasta la parada definitiva para aquellos que hayan terminado desquiciados de la calzada milenaria. Cualquier opción es válida.   

Calzadilla de la Cueza - Lédigos - 23.2 Km

Vista de Calzadilla de la Cueza
   Dado que el bar se encuentra en un extremo, para proseguir la marcha hay que rodear el pueblo e incorporarse a la calle Mayor.
   A la salida de Calzadilla nos reencontramos con la N-120, junto a ella superaremos algunos desniveles de poca consideración, pasaremos frente al punto kilométrico que divide en dos el Camino.
 
   Por la carretera nacional pasamos el río Cueza y la cruzamos para avanzar por un andadero que marcha en paralelo. Al desvío a Santa María de las Tiendas, antiguo hospital conocido también como del Gran Caballero (Km 18,8), le sigue un tramo de unos tres kilómetros que salva un desnivel insignificante de 50 metros. Después, en suave bajada, cruzamos de nuevo la N-120 para entrar en el pequeño núcleo de Ledigos.
 
Iglesia Parroquial de Lédigos

Lédigos - Terradillos de los Templarios - 26 Km

Terradillos de los Templarios
   Todos los tramos de esta etapa hasta Sahagún, recuperan la proximidad con la carretera N-120, ahora poca transitada, debido a la puesta en servicio de la autovía Burgos - León.
Albergue a la Entrada de Terradillos de los Templarios
   Salimos de Ledigos en paralelo a la citada carretera nacional, que volvemos a cruzar para retomar por última vez el socorrido andadero que lleva hasta el mismo Terradillos de los Templarios, y que dependía en la antiguedad de la encomienda de Villalcazar de Sirga, feudo de los Templarios. por lo que toma el nombre de los Caballeros Templarios, orden militar cristiana fundada en el siglo XII que vigilaba en este mismo lugar el ya desaparecido hospital de San Juan.
 
 
 

viernes, 19 de octubre de 2018

DECIMONOVENA ETAPA (4ª Jornada III Tramo)

Frómista - Carrión de los Condes (19.3 Kms)
  
sta es una etapa sin la más mínima complicación, discurre en línea recta desde Frómista hasta Carrión, atravesando los
pequeños pueblos que encuentra en el camino: Población de Campos, Revenga de Campos, Villarmentero de Campos y Villalcázar de Sirga. Aapenas 20 kilómetros por una senda especialmente hecha para los peregrinos y paralela a la carretera para evitar los riesgos de la circulación, separan a ambas poblaciones.
   Tenemos la opción de alejarnos del camino oficial unos kilómetros tomando la variante por Villovieco.

 
 

1. Frómista - Población de Campos - Km. 3.8

   Se sale de Frómista  en dirección hacia la P-980 que llegará a Carrión de los Condes. Hay que sortear un par de rotondas, colocadas entre el puente sobre la autovía A-67, para tomar un nada reconfortante andadero que circula en paralelo a la carretera. Mojones jacobeos, alineados matemáticamente de dos en dos; el rápido rodar de los coches y de nuestros compañeros "bicigrinos" y la planicie sembrada que parece no tener fin son los únicos elementos de distracción en todo el tramo. La primera localidad en salir a nuestro encuentro es Población de Campos.
 
   Desde mediados del siglo XII, Población de Campos fue señorío de la Orden Militar de San Juan de Jerusalén. La prueba documental que lo certifica es un privilegio otorgado por Alfonso VII en Salamanca el 24 de junio del año 1140 por el que entregaba a la Orden del Hospital la villa de Población.El señorío y jurisdicción de los sanjuanistas no tardó mucho en establecerse sobre la villa que poco tiempo después quedó constituida en cabeza de la abadía del mismo nombre.    
Población de Campos

2. Población de Campos - Revenga de Campos - Km. 7.5 

    A la salida de Población de Campos y justo antes de cruzar el puente surge una variante a la derecha que conduce a Villovieco, Esta opción es un poco más larga, sobre unos dos kilómetros a mayores, pero discurre a través de una senda arbolada al margen del río Ucieza, entre campos de cereal y diversa flora y fauna.
   Los que crucen el puente seguirán por el andadero que ya conocemos y que nos lleva directamente a Villarmentero de Campos  

   Los ciudadanos de Revenga de Campos se sienten orgullosos de una preciosa cruz procesional, que guardan en la barroca iglesia parroquial de San Lorenzo (siglo XVI).
   Según cuenta la historia, Revenga de Campos se fundó en la décima centuria junto al río Uciega. Este municipio es la localidad natal del guerrillero Bartolomé Amor, héroe de la Independencia, enterrado en el cementerio del pueblo, el general dispone de un monolito en su honor.


    En esta localidad, que cuenta con área de descanso para peregrinos, destaca la iglesia de San Lorenzo, barroca, del siglo XVI,con crucero estilo barroco y retablo mayor, dorado, del siglo XVII. La talla del santo es del siglo XVIII. De la antigua iglesia de San Juan no queda ninguna huella. En este pueblo también hay numerosas casas blasonadas.
 

3. Revenga de Campos - Villarmentero de Campos - Km. 9.5 

     Revenga es una pequeña población con un bar a la entrada y un área de descanso a la salida y a la sombra de unos pinos piñoneros. A modo de tiralíneas continuamos hasta Villalcázar de Sirga, localidad que se cruza por un lateral pero que merece una detenida visita
     Los que vienen por la margen del río, en las inmediaciones de Villovieco y Villarmentero de Campos, podrán optar por continuar su camino por la senda arbolada o desviarse para salir a la carretera (a unos 500 metros) y continuar por la sirga principal, andadero que ya conocemos completamente pegado al asfalto.
Entrada a Villarmentero de Campos
   Tierra de Campos: tierra de soberbios y típicos palomares, que abundan a lo largo y ancho de la sirga. Desde la torre de su iglesia parroquial dedicada a San Martín de Tours se divisan algunos de estos palomares, así como la ermita de Nuestra Señora del Río, ya cerca de Villalcazar de Sirga y a la derecha de la ruta.
Iglesia Parroquial de Villarmentero de Campos
   Se cuenta que las reliquias de San Martín llegaron a lomos de un solitario asno y que al entrar en el templo, empezaron las campanas a tocar solas.
   A la salida del pueblo, una área de descaso con tres pinos centenarios invitan al peregrino a tomarse un respiro bajo su sombra.

 

4. Villarmentero de Campos - Villarcázar de Sirga - Km 13.5

     Los que opten por continuar su camino por la senda arbolada, al abandonar este paraje, tomar la carretera comarcal.
Villarcázar de Sirga
   También conocida como Villasirga (Villa-camino), perteneció durante mucho tiempo a la Orden del Temple y posteriormente fue patrimonio privado de diversas familias nobles. Este asentamiento templario tenia como vocación la tutela de la "Sirga Peregrinal". Y como resto de su soberbia instalación nos ha quedado su fortaleza, la, hoy, impresionante Iglesia templaria de Santa María la Blanca, templo románico de transición con sus torres y majestuosos pórticos de excepcional riqueza escultórica. Mucho arte por destacar en su interior, pero es quizás el impresionante sepulcro del Infante Don Felipe su joya más preciada.
Santa María la Blanca
   No hay que irse sin echar un vistazo a la portada sur, que presenta un Pantocrátor rodeado de los Evangelistas y Apóstoles sobre un arco apuntado de ricas arquivoltas. El que pernocte en Villalcázar  podrá apreciar como las últimas luces del día tiñen la iglesia de color oro.
   Diversos milagros se atribuyen a la Virgen Blanca de Villasirga. El Rey Alfonso X le dedicó catorce milagros en sus cantigas. La curación de un peregrino alemán que estaba paralítico, despertó una gran devoción entre todo el mundo peregrino.

    El Ayuntamiento está ubicado en un edificio palacio del siglo XVIII que perteneció a los Condes de Villasirga, un pasadizo secreto lo comunicaba con la iglesia. Varios hospitales prestaron asistencia al peregrino en la época medieval. 
      A su salida nos encontramos con una hermosa ermita reconstruida del Siglo XVIII, sobre restos de antiguas edificaciones de los siglos XIII y XIV, donde unos setecientos cofrades de Villalcazar de Sirga y comarca, veneran a su patrona la Virgen del Rio y, a unos 1000 metros, ya en Villalcázar de Sirga enlazamos con la Sirga principal hacia Carrión de los Condes.
 

5. Villarcázar de Sirga - Carrión de los Condes - Km. 19.3

     Abandonamos Villalcázar de Sirga para retomar nuestro querido andadero. En este tramo final rompe la horizontal con alguna que otra cuesta sin importancia. No hay sorpresas hasta Carrión de los Condes.
 
   A orillas del río Carrión, en tiempos fue ciudad amurallada y estructurada en dos barrios divididos. Como en el siglo XII, diversos albergues, tiendas de todo tipo e iglesias. 
Entrada a Carrión de los Condes

   Hasta 14.000 habitantes llegó a tener Carrión a finales del siglo XII, atendidos por doce parroquias y otros tantos hospitales que dieron cobijo a los muchos peregrinos que a esta villa llegaban, fue por tanto, la ciudad más importante de Tierra de Campos. Aymeric Picaud la describe como una de las más activas e industriosas, "rica en pan, vino, carne y todo tipo de productos".
Monasterio de San Zoilo
   Uno de sus hospitales más famosos fue el que, a principios del siglo XIII, fundó Don Gonzalo Ruiz Girón, mayordomo del Rey, más tarde conocido como Hospital de la Herrada. Cercano al actual Monasterio de San Zoilo, se dice de él, que los peregrinos recibían "de mayo a octubre medio pan, y de noviembre a abril un pan entero".  
 Convento de Santa Clara
 
   Al entrar en Carrión y antes de alcanzar su recinto amurallado, se encuentra la Ermita de la Piedad y un poco más adelante, también extramuros, el convento de Santa Clara recientemente restaurado. 

Iglesia de Santiago

   De las seis iglesias que quedan en pie, la de Santa María del Camino y la iglesia de Santiago con un impresionante friso escultórico en la fachada, representando el Pantocrátor con los apóstoles, son, sin duda, las de mayor belleza e interés.
   
Claustro de San Zoilo. Carrión de los Condes
   La salida es un descenso hacia el río y, tras cruzarlo, se halla el Monasterio de San Zoilo del que se conserva un magnífico claustro renacentista. El resto de las instalaciones han sido transformadas, en la actualidad, en hospedería de lujo. Las reliquias de San Zoilo y San Felices, traídas de Córdoba por el primogénito de los condes fundadores, Don Fernando Gómez, fueron muy veneradas por los peregrinos.  
 
 
 

viernes, 12 de octubre de 2018

IGLESIA DE SAN MARTÍN. (FRÓMISTA)

  
ituada en pleno Camino Jacobeo, Frómista es referente obligado en el románico palentino y español merced a su iglesia de San Martín. Es la iglesia del monasterio benedictino que fundara doña Mayor, condesa de Castilla y viuda de Sancho III el Mayor rey de Navarra. Existen documentos de 1066, "mandas testamentarias", en las que la citada doña Mayor lega fondos para su edificación. A pesar de disgustar al desaparecido profesor y amigo García Guinea, he de referir que la actual tendencia de los investigadores medievales apunta hacia el año 1100 como fecha probable de edificación del templo, que toma al modelo jaqués como referente.
 
 

 
 
   El estilo de San Martín representa la plenitud del modelo Jaqués, edificada con un claro programa y sin interrupciones, lo que se aprecia en la coherencia de sus volúmenes. Junto con Santiago de Compostela, San Isidoro de León y Jaca representa la cumbre del arte románico español del S XI.

    A caballo entre el XIX y el XX (1894-1904) fue desmontada y reconstruida por Manuel Aníbal Álvarez y Amoroso, eliminando estructuras añadidas, reconstruyendo partes desaparecidas e inventándose alguna zona, como la portada apuntada del muro sur del transepto, allí donde hubo sacristía adosada, casi todo el hastial de poniente, y 86 de los 320 canecillos; entre otras cosas. Se dice que "parece recién hecha" de lo excesiva que fue esa intervención; pero ello no le resta en absoluto ni un ápice de su mérito ni belleza integral que nos muestra a las claras cómo debió de ser el edificio en origen.

 

   Los monarcas encabezados por el ya desaparecido Sancho III el Mayor: Sancho IV en Navarra, Ramiro I y Sancho Ramírez en Aragón y Navarra, Fernando I y Alfonso VI en León y Castilla son los que en acertada expresión de García Guinea edificaron por si mismos o por sus familiares el "Románico Dinástico", el más importante y bello románico del S XI español: Leyre, Jaca, Loarre, San Isidoro de León, Santiago de Compostela, Frómista, San Zoilo de Carrión y Nogal de las Huertas son los templos que fruto de ese empeño han llegado hasta nosotros.
 
 
 

   San Martín es una preciosidad de templo. Libre de cualquier impedimento que dificulte su contemplación podemos circunvalarlo y hacernos una perfecta idea de su estructura. A ello contribuye el hecho de que aun siendo un templo de planta basilical, y erigido "a lo grande" goza de unas dimensiones apropiadas para poderlo contemplar en su totalidad.
 
   Posee planta rectangular de tres naves rematadas al este por medio de sus respectivos ábsides. Más alta la central y su cabecera correspondiente. Tras la cabecera, el crucero, que no destaca en planta al igual que ocurre en su modelo: la catedral de Jaca. Sobre el mismo hay una edificación octogonal que contiene linterna y bóveda. Posee cuatro tramos en sus naves, separados por otros tantos pares de pilares cruciformes con semicolumnas adosadas.
 
 
   Cada uno de sus muros laterales posee una portada inscrita en cuerpo ligeramente resaltado, a la altura del segundo tramo en el lado sur y en el tercero en el norte. La portada oeste, neorrománica procedente de la restauración, se pone en duda que existiera. Tres ventanales de medio punto, uno por tramo -salvado en cada caso el de la puerta- iluminan el templo a través de sus muros laterales. La estructura es igual en todos ellos: Doble arquivolta, de bisel la exterior y de baquetón la interna, que apea en capiteles de diversos motivos y columnillas.
 
   Por fuera, guardapolvo de ajedrezado jaqués que continua con moldura del mismo tema a la altura de los ábacos recorriendo el muro. Otra moldura ajedrezada paralela a la anterior, corre por los muros a nivel del alféizar de los ventanales.

 

   Dos torres cilíndricas enmarcan el hastial de poniente aportándole una especial gracia y equilibrio de formas y volúmenes


   Los cilindro absidales se dividen en lienzos: tres en el central y dos en los laterales, mediante semicolumnas adosadas, que rebasada la moldura ajedrezada del nivel inferior de los ventanales (más altos en el central) se continúan con columnas adosadas con su basa y capitel que colabora a sustentar el alero. Todo ello siguiendo el modelo jaqués, que podemos ver en su magnífico ábside sur.


 

   A Frómista hay que volver una y otra vez para saborear su embrujo. Hay que llegar allí cuando el sol se levanta en las suaves madrugadas del mes de Agosto. Y volver cuando la tarde cae para descubrir esos tonos rojizos en sus piedras.toda la fachada septentrional se ilumina. Y ello se debe a que la orientación del mismo está notablemente desviada hacia el nordeste. Tanto, que las últimas luces del día llegan a iluminar el lateral de su ábside norte.
 
 
   Aquellos hábiles constructores sabían bien como orientar los templos. Y no creo ni por un momento que se trate de un error de cálculo de los mismos. Es algo hecho a propósito. Y es posible que sea factible la teoría en la cual se alude a la orientación del mismo hacia el sol naciente del día en que se se celebra la festividad del santo al que se encomienda el templo.