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jueves, 7 de noviembre de 2019

TOMÁS, EL ÚLTIMO TEMPLARIO

Caballeros de la Orden del Temple Resurgida regentan un refugio para peregrinos en El Bierzo en el que siguen las pautas de la vida monástica

  
n uno de los tramos más difíciles del Camino Francés, en El Bierzo, después de pasar la Cruz de Ferro, los caminantes llegan a Manjarín y se encuentran allí otra cruz, la de la Orden del Temple. Del mismo modo que hace nueve siglos los cruzados defendían a los peregrinos que llegaban a Tierra Santa, Tomás Martínez, el último templario, ayuda a los que caminan al sepulcro del Apóstol. Desde 1993 regenta un refugio de ambientación y dotación casi medieval.
 
 
   Antes de proclamarse sucesor de la orden militar cristiana, Tomás era sindicalista y afiliado de la ORT (Organización Revolucionaria de Trabajadores), de signo comunista maoísta. "Yo siempre fui creyente, incluso en mi etapa marxista", asegura. De hecho, tuvo su primer contacto con la Orden del Temple en una librería de la Liga Comunista Revolucionaria, donde se hizo con el libro que despertó su interés por el tema.

   "Nos consideramos universales y no besamos anillos a nadie"

   En 1986 se echó al Camino desde León para coincidir con otros miembros de la Orden que estaban haciendo la Ruta Jacobea para señalar los lugares templarios. Entonces, no llegó a ganar el jubileo. Estando en Ponferrada sintió "la llamada": "Desde las murallas del castillo empezó a sonar canto gregoriano".
   Dos años después, dejó trabajo y vida matrimonial atrás para ir en busca de aquellos ecos. Quería instalarse en Ponferrada y montar una librería especializada en temática templaria, pero otros se adelantaron a abrir un negocio en el bajo comercial que él había elegido. Sin querer desobedecer a los designios de su destino, no dudó en ponerse al frente de una granja que le dejaron gratis en Valdueza.

 
   Entre tanto, Tomás también tomaba parte en todos los hitos que protagonizaban los templarios. En 1990, fueron a la procesión de la Virgen de la Encina, defensora del Bierzo, para hacerle una ofrenda vestidos con sus túnicas blancas cruzadas. Dos años después, se fundó el Círculo Templario de Ponferrada.
   Cuando no ejercía de caballero, Tomás seguía pastoreando ovejas, hasta que se contagio con la fiebre de malta. Si durante siglos se ha especulado con los rituales iniciáticos de la Orden, para este miembro en particular la enfermedad fue la prueba que le hizo convertirse en caballero del Temple a tiempo completo. Para superar la dolencia ovina, se retiró durante tres meses al albergue de Jato en Villafranca del Bierzo. 

 
   Fue allí donde el hospitalero le contó que había un tramo del Camino sin hospedería, un pueblo abandonado llamado Manjarín, entre la Cruz de Ferro y Molinaseca. A Tomás le pudo la vocación templaria y decidió prestar servicio a los peregrinos en ese lugar frío e inhóspito. En 1993, abrió su refugio en una escuela vacía de niños desde hacía décadas. La población había echado el cierre mucho tiempo atrás.
 
 
 
   Desde que el templario montó su albergue, ha dado alojamiento a 55.000 caminantes, unos 30 cada día. "Les preparamos el desayuno y la cena y pagan la voluntad, y poca voluntad tienen algunos", explica. Para financiarse, venden también recuerdos con el símbolo del Temple. "Atendemos a todo aquel que llega a nuestra puerta, aunque sea musulmán", ironiza este templario del siglo XXI entregado a una cruzada diferente.
   En esta misión le ayudan otros dos caballeros y un aspirante que deberá prestar servicio tres años antes de vestir la túnica blanca con la cruz roja. Pertenecen a la Orden del Temple Resurgida, fundada en Tortosa. En España hay otros grupos que se declaran sucesores de los templarios, pero este es el más independiente de la jerarquía eclesiástica: "Nos consideramos universales y no besamos anillos a nadie".

 
   El refugio de Manjarín se ha constituido como monasterio y sus pobladores siguen las pautas de la vida monástica. Además del labora, no olvidan el ora, que practican con tres rezos diarios: "La oración tiene dos partes, la primera para honrar a los hermanos templarios y pedir inspiración para los soldados de Cristo y guerreros de la luz, y la segunda para rogar a la Virgen y el Arcángel Rafael que protejan a los peregrinos".

 
   Dicen tener vocación de servicio: "Nos dedicamos a ayudar a ex drogadictos, ex alcohólicos y ex presidiarios. En este caso, también a peregrinos". Tomás quiere echar una mano a todos los que van tras una nueva esperanza, pero es muy crítico con la masificación de la Ruta, que ha hecho perder el verdadero sentido de la peregrinación. A su puerta llegan peregrinos de verdad, pero también turistas y toda clase de individuos pintorescos e incluso indeseables, desde carteristas a seguidores de Satanás, pasando por los más comunes juerguistas practicantes del botellón. Por eso, pese a su buena voluntad, ha negado posada a algunos. Aquellos que le hacen perder el temple.

 
* Este artículo apareció en la edición impresa del PAIS del Sábado, 18 de septiembre de 2010

 

viernes, 25 de octubre de 2019

LA CRUZ DO FERRO



   
n la cumbre del Monte Irago, se yergue la Cruz de Hierro, Cruz do Ferro, en gallego o Cruz de Fierro en leonés, señalando el punto más alto del Camino Francés en la provincia de León, 1520 metros sobre el nivel del mar, y el inicio de la bajada de 920 metros de desnivel hasta Molinaseca, ya en plena comarca de El Bierzo.
 

Relación de la Cruz de Ferro respecto a la etapa anterior y posterior

   La cima del Monte Irago está a un kilómetro del pueblo de Foncebalón, y es allí donde se encuentra enclavada la emblemática Cruz do Ferro. Un gran poste de madera de 5 metros de altitud con una pequeña cruz de hierro en su cúspide. La base la forma un gran amontonamiento de piedras de todos los tamaños. pudo ser erigida con el fin de señalar el camino cuando las frecuentes nevadas lo ocultan a la vista o con la intención de convertir en cristiana la tradición pagana, de origen, presumiblemente celta, de depositar piedras en lugares simbólicos de los caminos hasta formar montículos. A estos montículos se les llamaba Monte de Mercurio en honor del dios Mercurio. Esta costumbre se cristianizó tras colocar el abad Gaucelmo, (abad de la alberguería de Foncebadón y de la de Majarín), a principios del siglo XI, la cruz original, hoy depositada en el Museo de los Caminos de Astorga.
 

   Siguiendo otro camino, no muy lejos de ella, podemos encontrar otro de estos Montes de Mercurio (éste sin cruz).
   Sobre su origen se apuntan varias posibilidades, no necesariamente excluyentes. Como hemos dicho antes, una apunta hacia la necesidad de tener un punto de referencia para los caminantes que se aventuraban por estos montes durante las intensas nevadas que por la altitud y la orografía desde siempre se han producido. Otra posibilidad es que se trata de un Monte de Mercurio romano con origen en los cúmulos de piedras (milladoiros) que los celtas erigían en puntos significativos de los caminos y que al cristianizarse pasaron a ser cruceros (cruces de caminos). Ya la tercera posibilidad se relaciona con la organización territorial romana y la necesidad de marcar los límites de sus territorios.
   Los segadores gallegos en su paso hacia Castilla, donde iban a trabajar, continuaron con la tradición depositando una piedra a su paso.  

 
   En su base, a lo largo de los siglos los peregrinos han depositado piedras hasta formar un monte. Una leyenda cuenta que cuando se construyó la Catedral de Santiago de Compostela, se pidió a los peregrinos que contribuyeran trayendo piedra. En todo caso la tradición es tirar una piedra, traida del lugar de origen de cada uno, de espaldas a la cruz para simbolizar con ello, el desprenderse de los pecados que originaban la peregrinación. Los peregrinos creían que el día del Juicio Final, «cuando las piedras hablen», éstas testificarán que dicho peregrino había cumplido en vida su peregrinación; en caso de no haber arrojado la piedra, aquélla no tendría validez. Algunos dicen que este acto, consiste en arrojar fuera de sí todo aquello que no es puro, el pecado o el miedo a lo desconocido, se trataría de sacar lo peor propio o de nuestros allegados a través de un sistema psicológico, de una especie de magia simpatética, y dejarlo a los pies de la cruz   Esta es algunas de las muchas explicaciones que hay, otra decía que el origen está en una ley romana que obligaba en ciertos puestos fronterizos a pagar un arancel, que normalmente se hacía con algún tipo de mineral.  
   Una de las más antiguas referencias literarias a la Cruz de Ferro viene de la pluma de Alonso de Castillo Solórzano:

 “Ellos que habían subido a la cumbre del áspero puerto del Rabanal, topáronse en el primero llano con la Cruz de Ferro, tan nombrada de los que caminan por aquella tierra, y hallando buena ocasión Marcos, que la había visto otra vez que se le ofreció ir a Astorga, dijo a su compañía: -Dominga; ésta es aquella Cruz de Ferro tan conocida de todos los de nuestra tierra, a quien las doncellas de allá, que pasan por aquí, hacen su oración, pero no el voto que dicen, de no volver como pasaron”; “… en la tal información supo cuán cerca estaba de la Cruz de ferro, tan nombrada en aquella tierra; pasó por cerca della y hízola oración, sin tener cuidado de la promesa que todas las gallegas la hacen…”.
 
   Constantino Cabal escribió al efecto “A Mercurio, en los caminos y a modo de sacrificio, se le amontonaban piedras, que eran refugio de los manes” y ya recientemente en “Gárgoris y Habidis”: “Hasta hace algunos años, grupos de segadores bajaban a trabajar en los trigales castellanos por la vereda de las Portillas y, precisamente al llegar al Bierzo, volvían los ojos atrás y tiraban una piedra al pie de la Cruz do Ferro”.
 
   Sea como fuere, en el siglo XI el eremita Gaucelmo, abad de la alberguería de Foncebadón y Manjarín, colocó la cruz en el lugar que ahora conocemos y con el paso del tiempo nació la costumbre de que cada viajero que pasara frente a la cruz depositaría una piedra traída de su lugar de origen en su base.
 


   Independientemente de si se conoce o no la tradición de depositar la piedra, lo cierto es que en lugar tiene u otra algo especial que invita al caminante a detenerse. Mucha gente asegura que los celtas tenían conocimientos ahora olvidados que les permitían distinguir eso lugares con una especie de energía especial. Sea verdad o no, es una bonita idea. El miedo a lo desconocido, a la muerte, al más allá, y la necesidad de desprenderse de lo viejo para hacer sitio a lo nuevo es común a los humanos desde el principio de los tiempos. Así que el origen de la Cruz de Ferro tiene origen místico en donde una piedra ocupaba el lugar del sacrificio humano y así el viajero se deshace simbólicamente de lo viejo para dar cabida a lo nuevo y continuar con los infinitos ciclos de vida y muerte.

    Además, la Cruz de Ferro se halla en la cumbre de una montaña (más cerca de los Dioses), un Axis Mundi, un eje cósmico y simbólico del mundo propicio a las manifestaciones trascendentes.

   Realidad, mito y leyenda se entremezclan en la Cruz de Ferro y le dan al lugar unas connotaciones únicas que nos hacen sentir que nos encontramos en un lugar especial.
 
 
    En 1982 fue construida junto a la Cruz una capilla dedicada al Apóstol Santiago, y desde hace unos años, el Centro Gallego de Ponferrada celebra la Festividad de Santiago con una romería en el lugar que congrega a cientos de personas.


   Desde el alto se domina todo un circo de montañas y se pueden observan las dos vertientes donde se sale de la Maragatería y se entra al Bierzo .

  

jueves, 17 de octubre de 2019

VIGESIMOSÉPTIMA ETAPA (4ª Jornada IV Tramo)

eguimos avanzando en este cuarto tramo del Camino y hoy describimos la cuarta jornada que terminaremos en Foncebadón a unos escasos 2 kilómetros de la Cruz de Ferro, hito importante del Camino, al que próximamente le dedicaremos una entrada especial y zona de separación entre la comarca de la Marageteria y el Bierzo.
   Etapa corta en un suave pero constante ascenso, nos llevará al día siguiente al punto más alto del Camino Francés, pues la Cruz se encuentra a unos 1520 metros (El Collado Lepoeder de la etapa entre Saint Jean a Pied de Port y Roncesvalles se encuentra a 1430 m). 
 
 
SANTA CATALINA DE SOMOZA- FONCEBADON (16,8 Kms)

   Salimos de Santa Catalina de Somoza y llegamos al Ganso, siempre en ascenso y acompañados de encinares, robledales y algún que otro rebaño de ovejas.

   Poco antes de llegar a Rabanal del Camino, un roble centenario nos invitará a descansar bajo su sombra, como así lo hicieron los muchos miles de peregrinos que nos precedieron.
 
   Después de hacer la parada de media mañana en Rabanal salimos por la carretera y por ella se asciende, alternando con atajos a derecha e izquierda, durante unos 5,8 kilómetros, justo hasta Foncebadon, preludio de uno de los hitos mas importantes del amino y al que llegaremos al principio del día siguiente, la Cruz de Hierro.
 
   Pero esta etapa la teminamos en Foncebadón,  pasaremos por la antigua calle real del pueblo abandonado, aunque últimamente se han establecido una taberna, un hostal y por supuesto algunos albergues.


EL GANSO (pK 4,2)

    Salimos de Santa Catalina de Somoza por la calle Real y a la salida recuperamos el andadero de la LE-CV-192 que, de nuevo en un ascenso casi imperceptible, nos acerca hasta la población de El Ganso. 
    Entre las dos poblaciones, una cruz de madera colocada en verano de 2012 sustituyó a la cruz antigua, bastante deteriorada.

 
    Nos encontramos en pleno monte, echar la vista atrás da idea de la altitud que ya hemos alcanzado, pero este tramo hasta El Ganso, es más bien llano.
   
En El Ganso, tras un par de bares giramos a la izquierda para pasar junto a una fuente y la iglesia de Santiago.
 
 
   La localidad de El Ganso pertenece al municipio de Brazuelo. En ella viven apenas 20 personas. Cada verano, el pueblo resucita con el paso de peregrinos. En la antigüedad, en el pueblo se situaba un hospital de peregrinos, que fue donado por los clérigos de Astorga en el año 1442, y un monasterio, que perteneció a Aguilar de Campo.

   En sus calles se pueden observar aún, casas cubiertas de pajas de centeno (casas teitadas). Este tipo de cubierta se remonta a la prehistoria, y en esta localidad, ha perdurado hasta hoy. También se puede visitar la iglesia parroquial de Santiago.
 


   Iglesia dedicada a Santiago y una capilla con el Cristo de los Peregrinos, donde las leyendas cuentan que celebraba misa el mismísimo Apóstol Santiago.

    En el interior del templo destaca una talla del apóstol vestido de peregrino, del siglo XVI.
 
   El Ganso es una localidad sin apenas servicios, situada en plena Maragatería, pero como Santa Catalina, todos los años, resucita con el paso de los peregrinos, abriendo bares y mesones que ayudan en el largo ascenso que nos espera.
 

RABANAL DEL CAMINO (pK 11)

    La traza y las características son parecidas, pero en este recorrido el ascenso se hace algo más duro y prolongado. No queremos hacer demasiados comentarios, nuestra intención es que sea el peregrino quien descubra y saboree cada paso que da por estos bellos parajes.
 En dirección a Rabanal del Camino. Más arriba se divisa Foncebadón
 
   Entre El Ganso y Rabanal del Camino, en el puente de Pañote sobre el arroyo de las Reguerinas y junto a las minas romanas de la Fucarona, se encuentra la carpa de la Asociación Gaudisse. Son una asociación sin ánimo de lucro que lucha contra el cáncer infantil y recaudan fondos con los donativos que dejan los peregrinos al hacerse hacerse una foto con un águila de la familia Acceppiter. Ponen el sello de la Asociación y aportan información sobre la propia etapa. Enfrente también han habilitado en un área de sombra dos grandes bancos donde descansar.

    Dejaremos a mano derecha el cruce a Rabanal Viejo y Maluenga (Km 17,5) y, tras el río de Rabanal Viejo, abandonamos la carretera para tomar una senda que sube entre un rebollar. Avanzamos pegados a una valla rematada de cruces hechas con palos, donde algunos peregrinos se detienen a colocar la suya. A mano izquierda se encontraba el monumental roble del peregrino, conocido por el sobrenombre de carballo de Fonso Pedredo. Un mito de la ruta jacobea que fue derribado por el viento en noviembre de 2013.
 


 
   También a mano izquierda dejamos la ermita del Cristo de la Vera Cruz, propiedad de la Junta Vecinal. Dejamos la compañía de la LE-CV-192, que se funde aquí con la LE-142, para entrar en Rabanal del Camino.
 
 

 

   La localidad de Rabanal del Camino pertenece al municipio de Santa Colomba de Somoza y cuenta unos 75 habitantes. La villa se caracteriza por sus casonas macizas, levantadas en piedra y cuenta con una larga tradición vinculada al Camino Francés.
   Durante la Edad Media, en el pueblo hubo varios albergues e iglesias. Los peregrinos pernoctaban aquí para recobrar fuerzas y para formar grupos, en los cuales era más seguro atravesar el monte Irago, repleto de peligrosos animales salvajes y de bandidos. De hecho, la localidad sirvió de avanzadilla a la orden de los Templarios de Ponferrada para proteger a los peregrinos.
Rabanal del Camino también acogió a Felipe II, en una de sus posadas, casa de las Cuatro Esquinas, en su peregrinación a la tumba del apóstol. También cuenta la leyenda que Carlomagno y su fiel caballero Anseïs contemplaban Astorga y Sahagún, desde este lugar.
 
Ermita de San José

   La ermita de San José se sitúa en la calle principal de Rabanal del Camino. El templo se remonta al siglo XVIII y se construyó bajo el mandato del rico arriero José Calvo. En su interior alberga un bello retablo mayor de estilo barroco.
 
 

   La iglesia de Nuestra Señora de la Asunción se sitúa en la parte alta de la localidad de Rabanal del Camino. Se trata de un templo de estilo románico, uno de los pocos que se pueden encontrar en la zona.

   Su construcción data del siglo XII. En sus orígenes perteneció a los templarios. En el año 1982, fue declarada Bien de Interés Cultural.
   De su estructura cabe resaltar su esbelta espadaña, propia de los siglos XVII y XVIII, y el peculiar reloj, del siglo XIX, que se sitúa en su torre. El cual fue una donación de un ilustre vecino del pueblo, don Antonio Canseco.


 
   Al ser Rabanal final oficial de etapa, se está convirtiendo esta bonita localidad en un enclave importante dentro de la ruta. En estos últimos años han florecido los albergues de peregrinos como los hongos. Al mismo tiempo un interesante hotel y un hostal-mesón, ofrecen sus servicios.

 


   Pero lo que aún es más interesante, es el reciente establecimiento de un monasterio bajo la advocación de Santa Otilia de Munich (Alemania), con la vocación, por parte de sus monjes, de ayudar espiritualmente al peregrino.
 

FONCEBADÓN (pk 16,8)

     Superamos la calle principal de Rabanal del Camino para llegar junto a un lavadero, donde tomamos una pista entre los piornos. Un kilómetro más adelante cruzamos la carretera y seguimos por el camino de la izquierda. Llegamos junto a una fuente abrevadero. Casi todo este tramo se hace por el asfalto, con excepción de algunos atajos que surgen a derecha e izquierda de la carretera que ya conocemos. Justamente esos tramos de carretera son tranquilos y soportan escasa circulación, pero es estrecha y hay que estar atentos. 

 

 
   Un camino que progresa por encima de la carretera nos deja 3,5 kilómetros más adelante en el centro de Foncebadón que es una aldea del municipio de Santa Colomba de Somoza,   asentada sobre el monte Irago, a 1.430 metros sobre el nivel del mar.
Esta aldea está casi deshabitada y en sus calles residen habitualmente unas 15 personas. El abandono se inició a finales de los años 60, inicios de los 70, debido a los fuertes problemas económicos que atravesaba la localidad.
 Hoy en día, el tránsito de los peregrinos y una taberna se encargan de mantener vivo el recuerdo de lo que un día fue Foncebadón. y está resurgiendo de sus propias cenizas, gracias a la iniciativa de un excelente posadero Enrique Gaia, que ha montado en este lugar un mesón con sabor y gastronomía medieval. Merece todos los aplausos del mundo. además ya se han abierto alguna tienda y por supuestos albergues para peregrinos. 



   Un documento de mediados del siglo XIX narraba que la localidad contaba con la iglesia de Santa María Magdalena, gestionada por un cura.

   Pero retrocediendo en el tiempo Foncebadón fue un lugar afortunado, por la cantidad de privilegios reales que recibió. Contaba con Abadía, Iglesia, Hermandad, Alberguería, Hospital y Hospicio. Por iniciativa del obispo de Astorga, Salomón (hoy San Salomón) 931-952, y con acuerdo y presencia del rey de León "Ramiro II" el gotoso, en el año 946, se celebró en la abadía de Foncebadón el Gran Concilio "Monte Irago" o "Concilio Iracense". En dicho concilio, se reunieron además de Salomón, Ramiro II, el abad del monasterio Vincemalo, todos los presbíteros, diáconos, monjes y abades de la región. Se acordó entre otras cosas, lo más contundente a la disciplina eclesiástica y monacal, y a la reforma de las costumbres de los fieles.

jueves, 12 de septiembre de 2019

VIGESIMOCUARTA ETAPA (1ª Jornada IV Tramo)

omenzamos a describir las etapas que compondrán este cuarto tramo del Camino que realizaremos entre León y O'Cebreiro en Mayo del 2020.
   Esta primera etapa significa la salida de la gran ciudad de León, que como la entrada no fue muy atractiva, pero debemos describirla y así lo hemos hecho Isidro y un servidor; espero que nos de una idea de estos primeros pasos de este tramo.

 León - Villandangos del Páramo (21,2 Kms)
   Se abandona León siguiendo las conchas de bronce clavadas en el suelo, que parten de la misma Catedral, estas hacen que nos despidamos de San Marcos, para enseguida cruzar el río Bernesga y seguir de frente por la avenida de Quevedo en dirección a Trobajo del Camino. Esta localidad más que un pueblo, es hoy un barrio de León, se cruza por una larga avenida. No está muy bien señalizado, pero un paso peatonal que se eleva sobre las vías del tren nos indica que estamos en el buen camino.
Comenzando la etapa en San Marcos (Jun 2012)
    Un kilómetro y medio más allá la carretera gira a la izquierda, mientras que las flecha nos indican a la derecha. Por la calle de la Cruz se asciende a lo alto de una colina, desde donde la ruta discurre paralelamente a la N-120, pero por las traseras de un polígono industrial. Y así se llega a la Virgen del Camino y a la misma puerta del Santuario.

    Justo a la salida del Santuario y a la izquierda de la carretera se toma un camino de tierra y enseguida el peregrino tendrá que tomar una decisión: Bien dirigirse hacia Villar de Mazarife, o continuar recto con dirección Villadangos del Páramo.

   Para los que prefieren continuar hasta Villandangos del Páramo, señalar que desde la localidad de la Virgen del Camino hasta Villadangos es un largo páramo de unos 14 kilómetros, con dos pequeñas depresiones que coinciden con los pueblos de Valverde de la Virgen y San Miguel del Camino. Todo este largo trayecto se hace por pistas situadas al lado izquierdo de la carretera, que solo se abandonan cuando se cruzan los caseríos anteriormente mencionados.
 
 

TROBAJO DEL CAMINO (Km 4,6)

   Desde la plaza de Santo Domingo (que es donde se encuentra nuestro Hotel), al lado de la modernista Casa Botines de Gaudí y el Palacio renacentista de los Guzmanes. Tomamos la avenida de San Marcos, que nos lleva a la Plaza del mismo nombre hasta alcanzar el Hostal de San Marcos, hospital de peregrinos en la Edad Media y hoy Parador de Turismo y Museo. Merece la pena detenerse y disfrutar de la rica ornamentación plateresca de su fachada (Km 2,3).

Cruzamos el río Bernesga, afluente del Esla, junto al Hostal y continuamos rectos por la avenida de Quevedo. Ésta avenida, siempre de frente, nos lleva a coger la avenida del Párroco Pablo Díez, que luce llamativas farolas rojas. Sin pérdida alguna llegamos hasta una pasarela peatonal sobre las vías, que cruzamos para entrar en Trobajo del Camino.

   Trobajo del Camino ha sido testigo del paso de miles de peregrinos de muy diversa condición.

   Para sus necesidades encontraban aquí albergues, hospital y ermita que sufragaba la cofradía de Santiago con sus ingresos procedentes del arriendo de sus fincas en los pueblos de San Andrés, El  Ferral, Oteruelo, Villabalter, según consta en el libro de cuentas conservado en los archivos parroquiales.

   La ermita de Santiago se encuentra a la vera de la Carretera de Astorga, es la única superviviente de las cuatro que hubo en Trobajo.
 
   En el interior del templo está la escultura de Santiago Matamoros, realizada entre 1.777 y 1.778 por encargo de la cofradía de Santiago. 
LA VIRGEN DEL CAMINO (Km 7,3)
   Desde Santiago Apóstol y a la altura de una floristería (Km 4,7) doblamos a la izquierda, pasamos por la plaza Sira San Pedro y giramos levemente a la derecha por la calle del mismo nombre. Salimos a una avenida, que cruzamos, y seguimos subiendo por la calle Camino de la Cruz junto a unas bodegas. Entramos de inmediato en un polígono industrial (Km 5,7) que termina junto a una gasolinera y al borde de la N-120.
   Aún en este trecho, que sigue siendo bastante feo, el Camino transita por zonas a medio urbanizar, industriales y pequeñas edificaciones. Menos mal que es más bien corto y no presenta mayores dificultades, salvo un considerable repecho a la salida, que se supera por asfalto y con bastante transito. Con cuidado, por el arcén y junto al denso tráfico de esta carretera nacional entramos en Virgen del Camino donde está el Santuario de la Virgen.
Fundado en el año 1502 en el mismo lugar donde la Virgen se apareció al pastor Alvar Simón y desde el sigle XVI se convierte en el centro Mariano mas importante de León, además de su patrona.
 

   Diversas construcciones se sucedieron desde su fundación, hasta que, en el año 1961, el arquitecto catalán Subirachs diseña un nuevo templo con una espectacular fachada con trece grandes esculturas de bronce representativo a los Apóstoles y la Virgen.
 

VALVERDE DE LA VIRGEN (Km 12,2)
 
   A la salida de La Virgen del Camino, el peregrino puede optar por la variante que va por Villar de Mazarife, la cual, al estar más alejada de la carretera, es más tranquila y se soporta menos ruido, pero es algo más larga.

    Pero antes por una pista que surge a la izquierda, atravesamos un nudo de comunicaciones terrestres considerable, nada menos que tres viaductos.

    La decisión de seguir por la Ruta Principal, supone continuar recto por un camino que se toma en paralelo y la izquierda de la N-120, aunque ligeramente despegado de la misma.
Valverde de la Virgen se encuentra situado en la zona centro de la provincia, en el alfoz de la ciudad de León, a escasos 5 kms.
   Se ubica en pleno Camino de Santiago, en uno de los principales núcleos viales de la provincia, teniendo enlaces con la autopista Campomanes, hacia Asturias, con la autopista León-Astorga, hacia Galicia y con la Autovía León-Benavente hacia Madrid. 
 
   Continuamos de frente, pasando al lado del cementerio y por una vía de servicio junto a las últimas naves. Un camino en paralelo a la N-120 conduce hasta un túnel bajo la A-66, tras el cual giramos a la derecha para subir hasta una antena rodeada de arbolado disperso. De aquí bajamos suavemente hasta unas naves industriales y enlazamos con el andadero paralelo a la N-120, que no abandonaremos hasta el final de etapa. Nos encontramos en tierras del páramo, terreno raso y desabrigado. Inmediatamente entramos en Valverde de la Virgen.
 
 
SAN MIGUEL DEL CAMINO (Km 13,6)
   Atravesamos Valverde a la vera de la N-120 y a la salida retomamos el andadero hasta la siguiente población, también partida por la nacional: San Miguel del Camino. Desde San Miguel hasta la siguiente localidad hay 7,7 kilómetros, así que conviene plantear una parada a estas alturas de la etapa.
   En esta población existió un hospital de peregrinos desde el siglo XII y cobijó en su iglesia parroquial una imagen de Santiago del Siglo XV hasta su traslado a la capital de la provincia.
   En la actualidad encontramos un albergue de peregrinos en las antiguas escuelas.
 
 
VILLADANGOS DEL PÁRAMO (Km 21,2)
   Tampoco este último trayecto ofrece diferencias con los anteriores. Tal vez que a la entrada de Villadangos el caminante pasa por delante de unos hostales y restaurantes, que según la hora invitan a tomar algo o incluso a comer.
   Villadangos parece haber tenido su origen en un asentamiento astur, conquistado por los romanos sin violencia. En la época medieval, y fruto de las incursiones musulmanas, la villa sufre el abandono hacia el año 714.
   Durante un siglo y medio, la meseta leonesa permanecerá deshabitada hasta la repoblación llevada a cabo por los reyes de León, a finales del siglo IX o principios del X, mediante pequeños núcleos familiares.


   Iglesia del siglo XVII con una esbelta espadaña que la identifica fácilmente y la convierte en uno de los lugares con mas raíces santiaguistas del Camino.
   Alberga en su interior siete motivos jacobeos, siendo los más destacables: los relieves policromados en la puerta referentes a la batalla de Clavijo, Santiago Matamoros en el retablo y Santiago peregrino.